En 1922, el cineasta Friedrich Wilhelm Murnau,
dirigió una adaptación no autorizada de la novela “Drácula” de Bram Stoker,
pero al no ser autorizada por la familia del escritor irlandés, se tuvieron que
hacer cambios significativos en cuanto a la trama y los personajes.
Los nombres que se usaron para los personajes,
así como algunas características de la criatura: en Drácula, el vampiro se
llama “Conde Orlock”, interpretado por Max Schreck; el personaje de Jonathan
Harker se convierte Hutler, interpretado por Gustav Von Wanenhum; Mina en
Ellen, interpretada por Greta Schoder; y el doctor Van Helsing, en el profesor
Bulwer, interpretado por John Gottowt.
Otros aspectos que cambian entre el libro y la
versión cinematográfica son varios: Primero, la ubicación: la novela se
desarrolla entre Londres y Transilvania; mientras que la película Alemania y
Transilvania. En segundo lugar, la historia de fondo del vampiro: en la novela
de Drácula, el personaje es un noble transilvano que se convierte en vampiro
por un pacto con el diablo; en la película, Orlok es un vampiro que ha estado
vivo durante siglos. En tercer lugar, en la novela, Drácula muere cuando se le
clava una estaca; en la película, Orlok muere con la luz del sol. Por último,
en la novela, Ellen es pasiva y se sacrifica para salvar a su esposo.
El motivo por el que he querido plasmar estas
diferencias es porque la versión del 2024, dirigida por Chris Columbus, ha
rescatado muchos aspectos de la versión de hace 102 años, es decir, es laudable
la capacidad de poder, después de un siglo de diferencia, usar adecuadamente
las herramientas del cine actual, pero sin distorsionar la versión original.
Ambas versiones rescatan la exageración de una atmósfera oscura y gótica; el
uso de luces y sombras para crear el ambiente tenso y angustioso. Ambas
versiones usan un maquillaje que da un aspecto de monstruosidad a la criatura
y, por último, ambas versiones cuentan una historia de terror y misterio con un
ritmo que comienza lento, pero que intensifica la trama conforme esta avanza.
Un punto importante a reflexionar, también lo
encontramos en la manifestación del Expresionismo Alemán en la versión de 1922
por ser el movimiento artístico de la época y, el no dejar esa tendencia en la
versión del 2024, hace que podamos ver una versión que no rechaza la esencia
del original; sino que, por el contrario, la complementa y la enriquece. Para
los lectores que están interesados en el Expresionismo, cabe recalcar que este
se caracteriza por la representación subjetiva, deformada y distorsionada de la
realidad, captando el interior del artista.
Sumando a las características del Expresionismo
Alemán, se pueden agregar elementos de la Época Victoriana. A pesar de que,
ambos acontecimientos son distintos y, se manifestaron en épocas diferentes,
presentan aspectos similares, como la influencia del Romanticismo, lo
sobrenatural, lo irracional, así como el uso de la sombra y la luz; sin
embargo, lo que más llama la atención es el rol de la mujer que se hace notar
tanto en una, como en otra versión. En la Época Victoriana, la mujer era vista
como débil y subordinada al hombre, cumpliendo un papel de sumisión; en cambio,
la visión del Expresionismo Alemán, acerca de la mujer, era ambigua: por un
lado, eran vistas como símbolo de libertad; además, en el cine expresionista,
las mujeres eran representadas como figuras misteriosas y seductoras.
De lo anterior, uno de los conceptos más
interesantes del Expresionismo es el de “Hombre Nuevo”, como aquel que es capaz
de romper con los valores de la sociedad burguesa y encuentra una nueva manera
de vivir en la ruptura con las convenciones culturales y sociales de la época.
La filosofía de Friedrich Nietzsche también
está presente en la reflexión acerca de la película, así como en el contexto y
el concepto del Expresionismo Alemán, pues este movimiento se inspiró en el
pensamiento del filósofo alemán, especialmente en su concepto de “Superhombre”.
Para Nietzsche, el “Superhombre” era un ser que había trascendido los valores y
las limitaciones de la sociedad burguesa, siendo el creador de sus propios
valores, así como de su propia moral.
En el contexto de hombre nuevo del
expresionismo, cabe el entendimiento de un ser que había roto con las
convenciones sociales y culturales de su época, habiendo encontrado una nueva
forma de vivir y de expresar sus auténticos valores, siendo más libre y
creativo. Este “hombre nuevo” se caracteriza por rechazar los valores
burgueses; la vivencia de la autenticidad y la sinceridad al expresar su
existencia; es un ser libre y creativo; y experimenta una revolución interior
en la que rechaza valores y convenciones sociales.
En la práctica, el hombre nuevo se manifiesta
en la creación de obras de arte que eran experimentales e innovadoras; así como
la creación de grupos de buscaban vivir de acuerdo a los valores del “hombre
nuevo”.
Lo interesante en cuanto la relación entre el
Expresionismo Alemán y la filosofía de Nietzsche, en torno a la idea del “nuevo
hombre”, la encontramos en la figura del Conde Orlok en la película, este ser
representa realmente al “Hombre Nuevo” que ha trascendido los valores y
convenciones, por lo que la sociedad burguesa ha querido destruirlo. Este conde
es un ser extraño, desconocido y temido por la sociedad, que no entiende su naturaleza
y comportamiento.
En la película, también podemos ver a Hutter y
Ellen, quienes representan a la sociedad burguesa y, ven al Conde Orlok como
una amenaza que deben destruir. Esto puede ser visto como una metáfora por
medio de la cual, la sociedad burguesa intenta destruir todo aquello que no
comprende, le puede parecer extraño, diferente o que no se ajuste a sus
valores.
La película, desde el Expresionismo Alemán,
puede ser vista como una crítica abierta a la sociedad burguesa y todo lo que
esta simboliza; sin embargo, es importante verla desde una perspectiva abierta,
pues al ser una interpretación, podría tener otro sentido desde la perspectiva
del director.