jueves, 11 de abril de 2013

SÓCRATES Y JESUCRISTO: ¿EXISTE LA POSESIÓN DE LA VERDAD?

Mi amigo, estudiante de filosofía de San Marcos, Iván Castañeda, me preguntó hace algunos años atrás: "Si hubieras tenido la oportunidad de estar en uno de estos tres acontecimientos: El Sermón de la Montaña, como fue completo, El Banquete de Platón con Sócrates de protagonistao el juico a Sócrates, ¿En cuál te hubiera gustado estar?"

La pregunta era hermosa y muy difícil de responder, ya que los tres acontecimientos están relacionados con la búsqueda de la verdad que lleva a la liberación del hombre, cosa que los que amamos esa búsqueda y la hacemos durante años, es algo apasionante. En este artículo revisaremos a estos dos personajes históricos: Jesucristo y Sócrates, quienes marcaron la historia del mundo y tiene como aspecto común el no haber dejado legado escrito.
En uno de los pasajes más hermosos de la Biblia, Jesucristo conversa con Pilato durante el interrogatorio, Pilato pregunta a Jesús "¿Qué es la verdad?" A lo cual, Jesucristo no da respuesta. Por ende, podemos pensar que la Biblia no quiere darnos una respuesta exacta.
Es bueno entender la verdad en sentido semítico, la cual es diferente a la verdad en sentido occidental. Veamos: en la Edad Media la verdad era un asunto de adecuación entre el objeto y el sujeto, es decir, para que algo sea verdad, era necesario que se adecuara a la idea que yo tenía en mi mente con respecto al objeto que estoy percibiendo; en cambio, en el mundo semítico (judío del cual proviene Jesucristo) la verdad es algo más simple: es confianza. En el mundo semítico, la verdad es algo en lo que yo puedo confiar, es decir la verdad es algo completamente vivencial. No tiene que ver con aspectos metafísicos, sino con confiar en algo o alguien.
En el caso del gran Sócrates, la posesión de la verdad es algo que puede ser hasta imposible. Sócrates, cuando se dirigía a sus estudiantes nunca partía del hecho de poseer la verdad; por el contrario, partía del hecho de no saber nada; de ahí la frase "Solo se que nada se". Esta frase, fuera de la humildad que creemos leer en ella, es una frase que muestra la arrogancia del filósofo. El sentido radica en la afirmación que fuera de él, no hay verdad; sin embargo, es necesario entender que no tenía respuestas para las preguntas, sino que la respuesta estaba en cada hombre.
Para entender a Sócrates, es necesario entender la Mayeútica como método por el cual, Sócrates, como maestro, preguntaba a sus alumnos acerca de lo que estos le preguntaban, para así poder sacar la verdad, que él creía, todo hombre tiene dentro.
Lo que me lleva a escribir acerca de este tema, que puede parecer abstracto para muchas personas, es justamente el entender cómo lo abstracto se puede volver concreto. De una no posesión de la verdad, por parte de dos sabios antiguos, podemos preguntarnos ¿Qué ha hecho a muchos hombres hoy en día creerse poseedores de esa verdad? Muchos políticos en nuestros países latinoamericanos creen ser dueños de la verdad con sus teorías políticas y con sus sistemas que pueden ser capitalistas o socialistas y se molestan cuando alguien les sale al frente y les hace ver el error en el que están.
No soy relativista, porque sí creo que la verdad puede llegar a conocerse, pero es a través de una búsqeda reflexiva y no a través de la creencia de una posesión de la misma. Desgraciadamente en el mundo no faltan grupos religiosos, políticos y sociales, que en muchos casos se dicen cristianos, y que creen que son poseedores de la verdad, discriminando al que ellos piensan, no la posee, y peor aún, piensan que al poseerla, su misión es acercar al otro hacia ella porque "está equivocado", pero no lo hacen de una manera argumentativa, pues la verdad que necesitamos debe darse, como he mencionado líneas más arriba, de una manera reflexiva y dialogada, escuchando al otro, discutiendo con él (en el buen sentido de conocerse y dialogar) para que, a través del diálogo y la argumentación poder llegar a esa verdad que todos buscamos, pero que aún no poseemos.
Qué hermoso hubiera sido estar en esos acontecimientos a los que me invitó Ivan Castañeda y escuchar a esos dos grandes maestros que solo buscaban la verdad y murieron en el intento por culpa del temor de los que sí eran"poseedores de la verdad".