domingo, 15 de septiembre de 2013

12 DE SETIEMBRE 1992-2013: 21 AÑOS DESPUÉS

El 12 de setiembre de 1992 el Perú, en la figura de la Policía Nacional, asestó el golpe más duro al terrorismo que venía azotando el país durante 12 años hasta ese momento: La captura de Abimael Guzmán Reynoso, líder del grupo terrorista Sendero Luminoso.

Este duro golpe para el terrorismo significó para los peruanos una esperanza de terminar con una guerra interna que desangró el país y dejó miles de víctimas civiles y militares. Esa esperanza se materializó con otros golpes. Sin embargo, ahora, en el año 2013, el terrorismo amenaza con volver porque las condiciones para la paz positiva aún no se terminan de dar en el país. Tenemos una paz negativa que no descansa en la supresión de la injusticia social, sino que descansa en supuestas posibilidaes de desarrollo que no llegan a todos los peruanos y durante muchos años, descansó en el miedo.
 
El Perú hoy en día es un país que aparentemente está en vías de desarrollo; sin embargo, la injusticia, poderes Legislativo y Judicial, con un gobierno cada vez se preocupa más en llenarse los bolsillos y no el bien de los ciudadanos, van creando las condiciones que, en otro contexto, se crearon en 1979 hasta el brote del terrorismo, el cual fue fruto de una mala ejecución de la Reforma Agraria, así como la mala repartición de los recursos y una mala administración de una Independencia que comenzó en 1821, pero que nunca incluyó a la clase menos favorecida del país, tema que trataremos con más detenimiento al final del artículo.
 
El informe de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación, con el cual diferí abiertamente en muchos puntos, y aún difiero, recoge varios testimonios y presenta conclusiones que debo reconocer, son valiosos; en especial, la reparación económica para las víctimas y  reconciliarnos de la indiferencia que nos llevó a este conflicto.


La reconciliación entre los peuanos no se dará pedonando sin pagar la pena por parte de los culpables, pues el perdón debe ir acompañado por el pago de la culpa frente a la sociedad, ya que se ha roto un vínculo muy fuerte entre los ciudadanos: el de la confianza y la justicia.
 
En 21 años, los peruanos aún no hemos aprendido a vivir como un estado moderno, sino que vivomos como un estado anquilosado en el pasado que no aprende de sus errores; por el contrario, sigue cometiendo los mismos errores porque no sabemos respetar los derechos de los demás, ni compartir los recursos de la tierra. Lo único que se hace es buscar el bienestar de unos pocos, concentrar el poder y el dinero en algunos, mientras el pueblo sigue mal.
 
En estos últimos meses y último año ha surgido una nueva lacra llamada el MOVADEF que se ha encargado de engañar a los jóvenes, que fruto de la ignorancia histórica, se unen a este pseudo mivimiento político que busca la anmistía para los terroristas, cuando en el concepto legal la anmistía para los procesos de violación de Derechos Humanos es igual al olvido y los peruanos no debemos olvidar nunca lo que pasó, pues si así lo hacemos, estaremos condenados a repetir los errores que nos llevaron a esa situación de violencia. Esta lacra debe ser retirada de la política nacional y nuestros jóvenes deben estar mejor ubicados y deben aprender mejor nuestra historia, para que puedan rechazar con fundamentos a estos terroristas disfrazados de políticos. Da pena escuchar a gente joven, con pobres argumentos, defender a esa lacra de la sociedad. 
 
 Cuando Rousseau escribía acerca de la "voluntad general" en el "Contrato Social", explicaba muy bien de qué modo el pueblo debe poner las condiciones para que se respete el Contrato entre los ciudadanos. Todos los filósofos contractualistas, cuando se refieren al contrato, mencionan la libertad del pueblo como algo muy importante en el contrato y la condición para llevar al gobernanate hacia el poder radica en el respeto a ese contrato. En el Perú nunca hemos tenido un contrato, ya que nuestra independencia fue fruto de los criollos y no se contó con el pueblo, por tanto, estamos hablando de un contrato unilateral y así seguimos viviendo, sobre todo, sin el derecho a la protesta.
 
Estas reflexiones, a 21 años de la captura de Abimael Guzmán, espero nos sirvan para tratar de entender mejor nuestra sociedad y hacer un mejor trabajo; tanto como ciudadanos, así como miembros de una misma comunidad que debemos sacar adelante y no permitir que vuelva a ocurrir una desgracia de semejante magnitud, `pues los peruanos nos merecemos y requerimos un mejor futuro.