El 9 de mayo en Rusia se celebra la resistencia que este país tuvo contra las fuerzas nazi durante la Segunda guerra Mundial. Eso me llevó a pensar la diferencia que hay entre el concepto de memoria que tienen los rusos, los países del Medio Oriente, Alemania y nosotros, así como nuestras similitudes. Resulta importante revisar cómo los peruanos, al tener una memoria tan frágil, estamos a punto de cometer los mismos errores, sobre todo, cuando en estos días hay una fuerte tendencia en pensar que estamos muy cerca de convertirnos en un narco estado.
En el suplemento especial publicado por el diario "El País" de España, el viernes 8 de mayo del 2015, encontramos una interesante entrevista a Daniíl Granin, quien fuera combatiente de la resistencia en Leningrado durante la Segunda Giuerra Mundial, y que hoy tiene 96 años. En esta entrevista menciona su visita al parlamento alemán el año pasado, donde fue invitado para hablar acerca de su experiencia en esta guerra. El autor expresa que aceptó y le dió curiosidad por entender el porqué de aquella invitación y llegó a la conclusión de que "aunque evitaron responder, creí entender que la razón obedece a que se vuelven a enfrentar a ciertas expresiones de nazismo. Existe la impresión de que , tras la aparición del Estado Islámico, en Alemania han surgido de nuevo problemas interétnicos". Qué bueno poder apreciar que un hombre va a un país donde fue enemigo y es recibido de manera abierta, escuchan su opinión, con respeto y tolerancia hacia su postura; no como un reproche entre vencedor y vencido, sino como un aprendizaje mutuo de los errores del pasado que no se quieren volver a repetir. Con esto quiero aclarar que no afirmo el escuchar terroristas como solución, pero sí debemos escuchar a los agraviados de la guerra: civiles y militares, para no cometer los mismos errores.
La experiencia es aún más interesante, pues nos cuenta: "En Alemania conocí a un piloto que estuvo en el frente de Leningrado. Vino a verme con su hijo. Había bombardeado la ciudad, pero nunca la había visitado. Paseábamos por Leningrado mientras él buscaba los blancos que le habían ordenado destruir. Después de nuestros paseos decía: ¡Qué bien que no bombardeáramos una ciudad tan bonita!" Interesante el modo en que Daniíl Grtanin relata los hechos de una guerra que aunque no ha sido olvidada, cosa que no sería buena, reconoce que el odio no lleva a ningún lado. Dos hombres que fueron enemigos en una guerra, pueden ser amigos después de ella, porque a lo largo, como dice John Rawls en "El derecho de gentes": la guerra solo es justa cuando los ciudadanos van a ella por convicción y porque piensan que es lo justo para su país; pero si la guerra es condicionada por las ambiciones de un gobernante por expandir un "feudo" personal, entonces la guerra pasa a ser algo inmoral. Me parece que sería una ijusticia decir que todos los alemanes que pelearon en la Segunda Guerra Mundial lo hicieron por libre voluntad o por una convicción `propia.
La memoria es súmamente importante; no para guardar reconres y viejos odios que no ayudan a que la sociedad avance. Se trata de buscar una reconciliación en la sociedad y que los ciudadanos puedan perdonarse, repararse (económica y socialmente) para no cometer los mismos errores. Siempre he pensado que el informe final de la CVR en el Perú tiene ciertos límites, pues no se puede negar que también tuvimos víctimas del lado militar y no todos los campesinos fueron víctimas; pero no podemos negar el aporte de dicho informe para entender ciertos problemas por los que pasó nuestro país entre 1980-2000.
El analista político estadounidense James Baker menciona que "para los rusos, la Segunda Guerra Mundial ha sido y seguirá siendo el acontecimiento crucial del último siglo, mientras que para Norteamérica y Europa ese acontecimiento pertenece más al pasado". Hasta cierto punto es cierto, pero no podemos negar que en Polonia tienen el museo de Auschwitz en el poblado de Oswiecim en, donde se ubicó el terrible campo de concentración nazi. Esto nos lleva a reconocer que hay más conciencia en algunos países de Europa de lo que ocurrió en la Segunda Guerra Mundial, que la poca conciencia que creamos los peruanos en nuestros jóvenes.
No es posible negar el crimen que comete Israel con Palestina, bombardo un pueblo y tomando prisioneros, con un olvido de la memoria selectiva, pues no aceptan que cometen los mismpos errores que cometieron con ellos. Traigo a mención este tema porque hace un mes conversaba con un viejo amigo: Aaron Aberman, cuya familia huyó a Argentina durante la Segunda Guerra Mundial. En nuestra conversación me explicaba cómo los judíos desde pequeños son educados en una suerte de memoria colectiva, en la que los acontecimientos no solo se recuerdan, sino que se rememoran; sin embargo, la crítica hacia la clase política y económicamente fuerte de Israel y del resto de los países donde habitan judíos ha olvidado y traicionado esa tradición de memoria colectiva, en la que no todo el pueblo judío está de acuerdo. Nuevamente vemos que la decisión de la clase política no siempre va de la mano con el pueblo que es gobernado.
Vemos que a pesar de nuestras diferencias políticas, económicas y sociales, el tema de la memoria no ha dejado de ser polémico en el mundo, pues cometemos errores antiguos en un mundo que pensamos es bueno. Cuando a mis alumnos les he preguntado alguna vez cuál es la diferencia entre el hombre y otros animales casi siempre he recibido la misma respuesta: la racionalidad que tiene el hombre. a lo que yo siempre pregunto: Si es la racionalidad por qué el hombre se autodestruye si es una de las actividades más irracionales del mundo.