domingo, 21 de febrero de 2021

EL POPULISMO EN LAS CANDIDATURAS 2021-I PARTE

Erradamente se piensa que el populismo es un problema Latinoamericano; sin embargo el año pasado vimos en los Estados Unidos, país que ha tenido una tradición democrática de más de 200 años, una muestra de esta actitud que cada vez se hace más frecuente en el mundo. El siguiente artículo es el primero, de un segundo en el que voy analizar cómo se da el populismo en el Perú a puestas de las elecciones del 2021. 

A siete semanas de uno de los procesos de elección presidencial más complicados que vivimos, el populismo ha pasado a ser uno de los problemas, además de los que ya padecemos, contra los cuales debemos luchar en el Perú. El pensador esloveno Slavoj Zizek, en su libro "Contra la tentación populista", afirma que el populismo tiene un carácter abstracto que se concreta en una figura que representa aquello que no nos desagrada, es decir, el populismo toma el desagrado que puede generar en nosotros figuras que han llegado hasta el hartazgo porque una clase política puede haber decepcionado a las personas; es ahí donde nace el populismo y es desde esa figura donde se puede entender, o al menos intentar entender, la mayoría de las candidaturas presidenciales.

En el mismo libro, el autor señala que el peor peligro para la democracia es la mercantilización de la misma. Me pongo a pensar en nuestras elecciones y en nuestros candidatos; definitivamente hemos caído en ese hoyo, pues parece que los aspirantes a la presidencia y el Congreso se encuentran en una "compra por el poder". Ofrecen una serie de condiciones que no se van a poder cumplir, pero siguen ofreciendo a los ciudadanos aquello que ellos saben no pueden lograra por las limitaciones legales del cargo al que aspiran. Coincido en que es responsabilidad de los ciudadanos educarnos para saber qué está en poder de nuestra clase política y qué no, empero, es necesario hacer difusión de ese populismo para ayudar a entender mejor el problema. Veamos algunos ejemplos que se han dado en estos tiempos.

En primer lugar, tenemos al Congreso de la República que, ante el escándalo de las vacunas, conocido como "vacunagate", ha tomado la decisión de formar una comisión investigadora, que está en su derecho de formar y es su deber fiscalizar; sin embargo, el afán de crear esta comisión tiene un aire populista y revanchista: populista porque es evidente la intención de quedar bien y levantar la alicaída popularidad, que tienen debido a las medidas que han tomado en los últimos tiempos: leyes que sabían no se podían aprobar porque no estaban en sus manos como la devolución de la ONP o la vacancia presidencial, que mellaron su popularidad después de las protestas de noviembre; y revanchista porque pretenden tomar venganza al no haber podido quedarse en el poder después de las protestas ciudadanas contra los partidos políticos que consideran contrarios a ellos; el modo: dejar fuera de la comisión al Partido Morado justificando que al estar en contra de la vacancia en noviembre, son apañadores de Vizcarra. Lo he escrito muchas veces: Martín Vizcarra es un corrupto y toda la cúpula que se ha vacunado debe pagar por la fechoría cometida, pero tanto el Congreso, como la prensa, debe entender que hay otros problemas a resolver; la investigación debe seguir, y debe ser de la manera más objetiva posible, sin involucrar sentimientos personales de oposición, sino buscar la verdad;  pero no se debe descuidar el otro gran problema: la pandemia.

En estas últimas semanas, el candidato de Acción Popular, Yonhy Lescano ha tomado el segundo lugar en las encuestas, y aunque las encuestas no siempre son la verdad, algo hay en ellas. Lo preocupante es que el candidato en mención tiene una propuesta en la que combina el estatismo en cuanto a la empresa y controladora en cuanto a la prensa, por mencionar algunos puntos. El analista político Andrés Calderón, mencionó en su columna del lunes 15 de febrero que Lescano es un licuado de Mauricio Mulder, "Vitocho" García Belaunde y Marco Arana, pues razón no falta, ya que encontramos en el candidato la agresividad y la creencia que quien habla fuerte tiene la razón, aspecto resaltante del primero; el conservadurismo del segundo y el deseo de estatización del tercero. Es una mezcla muy peligrosa y falta ver que pueda cumplir sus propuestas a quienes confíen en ellas y voten por él. Honestamente este autor cree que eso no es posible y que, a pesar de sus propuesta y su populismo, terminará haciendo lo que hacen todos: someterse. Además no debemos olvidar los problemas personales de este personaje como la denuncia de acoso de una exempleada de él y sus problemas familiares, que demuestran una contradicción con los valores que propone en la campaña.

César Acuña ofrece dinero y ve a los peruanos como una especie de muertos de hambre que votarán por él porque ofrece dinero. Esta práctica demuestra que es una persona cuya idea se centra en que el dinero puede solucionar todos los problemas. Nosotros sabemos y tenemos un ejemplo en Venezuela que esa tendencia asistencialista no soluciona nada; por el contrario, nos introduce en un problema mayor, porque lo que un Estado responsable debe hacer es procurar que los ciudadanos tengan trabajo digno y dinero para cubrir sus necesidades como fruto de ese trabajo; el regalar dinero no soluciona nada. Otro punto importante sería saber si el señor Acuña, así como quiere regalar dinero, es justo con sus trabajadores ¿Pagará lo justo por el trabajo? ¿Pagará derechos laborales a sus empleados? Sería bueno conocer esos detalles porque si queremos entenderlo, los invitaría a leer un reportaje de Alonso Ramos en el semanario "Hildebrandt en sus trece". El mencionado artículo se titula "Chamba como cancha"; y en él, el periodista hace una investigación de todos los personajes empleados en el Congreso en los despachos de los congresistas de Alianza para el Progreso y que han sido contratados por ser amigos o cercanos a Brunella Horna, pareja de Richard Acuña (el junior de don César). Mi pregunta es: si este señor muestra ese nepotismo a nivel del Congreso ¿lo hará a nivel de la gran maquinaria que es el Estado? Una muestra más de lo que en verdad puede tener como intención el populista señor Acuña.

George Forsyth también encaja correctamente con la definición de populista que hemos visto. Él es una muestra más de esa mercantilización de la política. Propone medidas tan populistas y complicadas como implantar un sistema judicial similar al de las "películas de los Estados Unidos", que los delitos de corrupción sean de lesa humanidad, que en materia de educación se debe retirar aquello que no tenga demanda, según manifestó en la CADE y una nueva Constitución, como proponen muchos. Implantar un sistema de justicia como el sistema anglosajón requiere una preparación y toma de conciencia diferente en los ciudadanos; además, requiere que los ciudadanos que forman parte de un jurado no sean corruptos, ni fáciles de corromper ¿podemos asegurar eso en nuestro sistema? Sin contar con las complicaciones que lleva cambiar un sistema legal. Los delitos de corrupción no son de lesa humanidad por una razón muy sencilla: los delitos de lesa humanidad son aquellos que afectan directamente al ser humano como asesinato o genocidio. Entiendo que es discutible que el hecho que algunos delitos de corrupción pueden producir la muerte, pero eso es discutible y no parece que toque al presidente decidir la legislación en esa materia. En cuanto a la educación, la visión es puramente utilitarista, ya que afirmó en el CADE que busca una "educación con visión laboral". Esto nos lleva a pensar en una propuesta en la que se desea eliminar las humanidades y puede tener un efecto populista la propuestas, debido a que muchas personas consideran que la educación solo debe tener un sentido "útil", entendiéndose por útil, solo aquello que produce dinero o produce trabajadores efectivos, pues muchos jóvenes que estudian en las universidades son preparados para ser eficientes trabajadores de un sistema que le conviene la mercantilización de la persona. Estoy de acuerdo como educador que la educación debe ser útil, pero útil es todo aquello que nos lleva a pensarnos como sociedad y a reflexionar de manera crítica acerca de nuestros problemas, y no solo aquello que genere una pseudo estabilidad económica. En cuanto a la Constitución, ¿Será la solución a los graves problemas el cambiarla? Muchos candidatos proponen esta medida, pero ¿Habrán leído la Constitución para proponer un cambio? ¿Entenderán de qué trata el contenido? ¿Tenemos personas adecuadas para formar una Asamblea Constituyente? Por ende, la propuesta del señor Forsyth, respondiendo adecuadamente a las preguntas formuladas, parece más del mismo populismo. 

Como mencioné al principio, este artículo será el primero de otro en el que seguiremos analizando el problema del populismo en el resto de nuestros candidatos. Solo quiero acotar que las propuestas del populismo, visto en este artículo como una mercantilización en la que los candidatos proponen medidas que a la sociedad le puede gustar, pero que no son viables, ni claras y no dicen cómo llegarán a ellas, por tanto es necesario que seamos críticos ante lo que se nos propone y votar por lo realizable, mas no por lo que nos agrade a los sentidos.

Muchos candidatos son apadrinados por diferentes medios, cuyo único interés es continuar con el embrutecimiento de la sociedad, y esa tarea es contraria a la que se pretende en este espacio. No se pierdan la segunda parte, pues aún revisaremos más populismo en más candidatos.