martes, 3 de marzo de 2020

LA TAUROMAQUIA

El 24 de febrero del 2020 el Tribunal Constitucional del Perú declaró constitucionales las Corridas de toros y las peleas de gallos. Opino que la decisión del tribunal es correcta y constitucional dentro de la normativa y la democracia. A continuación explicaré el porqué creo que la abolición de las corridas de toros no sería una medida correcta.

Creo que el argumento más sólido que he podido escuchar hasta ahora, o uno de los más sólidos es aquel que defiende la idea que debemos evitar la tortura contra los animales y que la cultura no es estática, sino cambiante. Por ende, las corridas de toros deben ser abolidas por ser crueles y por ser cultura, no significa que no debe abolirse: la esclavitud, la ablación al clítoris y la matanza de inocentes fueron cultura en algún momento de la historia, pero hoy hemos comprendido que no lo es y si cambiamos en eso, podemos cambiar en lo otro. Me parece sólido y trataré de explicar cómo lo entiendo. La tortura es un concepto que se aplica a los seres humanos y habría que preguntarse hasta qué punto puede ser aplicado a un animal y hasta qué punto no. Es cierto que la cultura es móvil y no estática; por ende, las corridas de toros también pueden variar; sin embargo que puedan ser abolidas no significa que tengan que serlo, es más, a diferencia de las otras prácticas abolidas, la tauromaquia se practica con un animal y no con un ser humano. Esa es una pequeña gran diferencia. Es verdad que los seres humanos en algún momento fuimos considerados animales sin derechos y que se nos podía torturar sin mayor defensa y ejemplos de esos los tenemos en las persecuciones contra los cristianos, la esclavitud y el exterminio de seres humanos; pero aún así son, y fueron, seres humanos, no animales. Aunque esa humanidad fue discutida en su momento, difícilmente podriamos discutir algún día la humanidad de los que hoy llamamos animales, pero si alguien desea hacerlo, bienvenida la discusión.



Puede parecer cruel para muchos, pero la intención de este artículo es tratar de entender con respeto las diferencias que tenemos los aficionados taurinos y los no taurinos. El toro es un animal y nosotros somos seres humanos y la comparación, al siglo XXI, nos indica que somos seres superiores que sometemos a los animales. Todo ser cumple una función en el ecosistema y nosotros somos parte de él. Algunos antitaurinos señalan que bajo esa premisa podemos dejar que se exterminen especies como los bizontes, los zorros u otras; pero con el toro de lidia no ocurre así, pues es un ser hecho para el espectáculo taurino; es criado, hecho y preparado para estos; el peso, tamaño y trapio deben ser para la corrida y su supervivencia depende de las corridas, pues si no existieran, la vida de este animal no tendría razón de ser; en cambio, en las otras especies mencionadas el matarlos no lleva a su subsistencia, sino a su exterminio. Además, debemos agregar que la crianza de un toro de lidia es muy superior a las de otros animales en tanto alimentación, espacio y cuidados médicos. Si no existiera la fiesta brava, nada de eso tendría razón de ser; por eso la especie tendría que desaparecer, pues su razón de ser ya no existe.



Otro argumento antitaurino nos indica que la tauromaquia no es arte por la muerte de un animal. Cabe señalar que la definición de la RAE de arte es "capacidad, habilidad para hacer algo. Manifestación de la actividad humana mediante la cual se interpreta lo real o se plasma lo imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros. conjunto de reglas y preceptos necesarios para hacer algo". Bajo esas premisas las corridas de toros sí serían arte porque cumplen las características de lo que llamamos arte. Muchos antitaurinos alegan, entre ellos el filósofo español Jesús Mosterín, que la tauromaquia inspiró arte, pero las matanzas y las guerras también inspiraron arte. Es cierto, el arte puede inspirar muchas cosas, y no podemos por eso negar que es arte;  pero nuestra capacidad de discernimiento nos hace distinguir entre una masacre de humanos y una obra que incluye animales. Me parce que algunas veces caemos en el error de querer creer que el arte y la cultura tiene que ser buenos, pero eso no es necesariamente verdad. La separación entre buenos y malos parece ser parte de nuestra herencia maniquea.

Otro argumento antitaurino es que los toros no son cultura porque cultura también fue la ablación al clítoris, la venta de seres humanos, el matrimonio entre personas de 12 y 60 años y la pedofilia en la antigua Grecia y de ese modo, el concepto de cultura queda manoseado. Ahí tenemos dos motivos: primero, hoy en día esas "manifestaciones culturales" señaladas, no tienen defensa (aunque se podría hablar de relativismo cultural, pero eso sería otro tema); en cambio las corridas de toros, como las hemos visto son una práctica que incluye animales  y no podemos ponerlos al mismo nivel que el hombre; en segundo lugar, la definición de cultura es "conjunto de conocimientos que permite alguien desarrollar su juicio crítico. Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc". Bajo esta premisa y si vemos la anterior, las corridas de toros sí cubren el concepto de cultura. Que nos guste o no, es otra cosa.

Resultado de imagen para tauromaquia achoHe escuchado a personas alegando que en una corrida de toros se disfruta la tortura; sin embargo en una plaza de toros la corrida tiene pasos y tiempos y no se aplaude la tortura, pues cuando el matador demora o no mata al toro de un solo estoque, la plaza lo rechaza y lo abuchea a causa de un sufrimiento innecesario del animal. Una corrida dura aproximadamente 20 minutos y en esos 20 minutos puede ocurrir que el torero muera o incluso que el toro por su valentía sea indultado y luego ser usado de padrillo. También he escuchado que el toro antes de salir al ruedo es torturado y maltratado. Eso no lo he visto y no discuto acerca de lo que no me consta.

Obviamente no podemos comparar los animales salvajes con los animales domésticos, pues tienen finalidades diferentes. El hombre domesticó animales para cubrir necesidades (compañía, alimentación, protección, etc) y debemos recordar que ningún animal es doméstico por naturaleza. El toro de lidia puede ser herbívoro, pero salvaje porque desde que es becerro, el animal ya enviste por su propia naturaleza. Por tal motivo, si el hombre manipula al animal a su necesidad, ¿el arte puede ser una de ellas?

En el siglo XXI parece que estamos frente a una "humanización de los animales", es decir, tenemos la tendencia de dar categorías humanas a los animales y practicamos con ellos costumbres humanas como celebrarles el cumpleaños, llevarlos a maquillarse e incluso se les pone ropa y se les une en matrimonio. La pregunta que cae ahí es ¿el hecho de que algunos disfruten esas prácticas hace legítimo que los que disfrutamos otras con los animales no podamos hacerlo? Pueden decir que en las primeras no se daña al animal, pero eso se presta a otra cuestión ¿cómo podemos estar seguros de eso? Queda la pregunta abierta.
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A modo de conclusión creo que con el tiempo las corridas de toros puede desaparecer y no es algo imposible, pero creo que deben desaparecer por el hecho de que la afición a estas desaparezca. Es parte del derecho ciudadano compartir y vivir lo que considera cultura a su familia. Esa es la base de un estado liberal: el derecho de los ciudadanos a elegir nuestras tradiciones siempre y cuando no afecten los derechos humanos, la libertad y la vida de los seres humanos. 

Me preocupa el deseo que tenemos a veces los seres humanos de acomodar a los otros a lo nuestro. La discusión por las corridas de toros están abiertas y lo estarán por mucho tiempo, pero los hechos y los modos de pensar nos hacen creer que es muy difícil, por no decir imposible llegar a un consenso entre taurinos y antitaurinos, pero la discusión, como sociedad puede hacernos bien. La cuestión, creo yo, es tratar de entendernos y no hacer que el otro piense como yo, sino partir desde un concepto de etnocentrismo débil, es decir, defender mi postura, pero saber que el otro también puede tener algo de razón y eso va por los dos lados; taurinos y antitaurinos.

Molesta el argumento falaz que alega violencia y salvajismo entre los aficionados a los toros y pacifismo entre los antitaurinos. Eso no es cierto porque yo he visto virulencia y pasividad en ambos lados: entre los taurinos y antitaurinos y pensar que esta es una discusión entre buenos y malos es un maniqueísmo en el que debemos evitar caer porque el mundo es más complicado que eso.

Yo soy taurino y mientras pueda ir a Acho y el Estado me lo permita lo haré y cuando no pueda, pues habrá que buscar otro entretenimiento.