LA DINASTÍA HUMALA Y LA CONSTITUCIÓN DE 1979
En las elecciones presidenciales del 2011 voté por lo que yo consideraba el mal menor. Es más, me hubiera dado asco votar por Keiko Fujimori y nunca me lo hubiera perdonado políticamente, por ende, voté por Ollanta Humala confiando que podría ser una oportunidad de cambio, aunque debo confesar, con miedo.´
En estos últimos días parece que mi miedo, que no solo era mio, sino de muchos compatriotas que le dimos nuestro voto, se está haciendo realidad. Hasta los primeros seis meses, el gobierno de Humala parecía estar haciendo las cosas bien, e incluso, daba la imagen de ser una administración bastante democrática, dando un primer informe frente a 4 periodistas de diferentes medios. Sin embargo, ahora, a casi dos años de gobierno, las cosas han cambiado. Voy a referirme a algunos detalles que en mi opinión, huelen mal en la administración Humala.
En primer lugar, la figura de la Primera dama es algo poco agradable para los peruanos, pues muchos tenemos la impresión que ella es la que da las órdenes en Palacio y no se cansa de ridiculizar al esposo y demostrar que ella es la que sabe. Creo que votamos por Ollanta Humala y no por Nadine Heredia, entonces: ¿Por qué ella debe salir a la palestra?
En segundo lugar, muy relacionado con el primero; no están claras las intenciones reeleccionistas, o mejor dicho, sí están claras, pero no dicen nada. Un detalle que me gustó en la juramentación de Ollanta Humala fue hacerlo por la Constitución de 1979. Es cierto que no es la constitución vigente, sino la de 1993, pero la mayoría de los peruanos sabemos que la historia y el contexto de la Constitución de 1993 es de una dictadura y esta Constitución fue aprobada por un Congreso y redactada por una Constituyente que estaba al 90% conformada por lacayos del fujimorismo para darle más poder al presidente de lo que en verdad le corresponde y permitir las imnumerables re elecciones, como intentó hacerlo el dictador.
La Constitución de 1979 es hija de una época en la que el país intentaba volver a una democracia y esa Asamblea Constituyente estaba integrada por ciudadanos probos y bien elegidos. Cuando la he leído me he sentido identificado con ella y con lo que se dice. Desde el preámbulo en el cual, podemos sentirnos identificados con lo que es en verdad el ciudadano junto al deseo de tratar de ser una mejor sociedad a través de la lucha por la igualdad entre los hombres. Es muy emocionante leer ese preámbulo y tiene todo el gusto a la democracia naciente.
Esta Constitución de 1979, con los errores propios de su tiempo, que pudo ser modficada, mas no retirada de vigencia, fue de la que habló Ollanta Humala durante su campaña presidencial y fue por la que juraron a pesar de no ser la vigente, como lo sabemos todos los peruanos. Esa Constitución dice muy claramente en el capítulo V, artículo 204, cuáles son los impedimentos para que un ciudadano postule a la Presidencia de la República. El segundo impedimento se refiere al cónyuge de quien ocupa la presidencia, por tanto la señora Nadine Heredia estaría impedida, pero sabemos que la Constitución de 1979 no está vigente y la Constitución de 1993 sí le permite ser candidata y presidenta. Claro eso a quién le puede importar si solo es un juramento que no tiene valor ante la ley, pero deberíamos pensar que si no tenemos palabra y no tenemos leyes ¿Qué somos? Me parece que si no tenemos palabra, honor y leyes, solo somos animales. Obviamente qué le puede importar eso al Presidente y a Nadine Heredia.
Entercer lugar, la campaña de destrucción que hace la pareja presidencial a los ex presidentes Toledo y García con la intención de limpiarse la competencia parece muy sucia. Nunca he sentido simpatía por Alan García, aunque Alejandro Toledo sí me está decepcionando. Es obvio que quieren limpiarse la competencia y quedar solos, o en todo caso con sus futuros aliados los fujimoristas, pues entre ellos hay una relación amor-odio por el tema del indulto al dictador.
Habría que agregar la poca tolerancia de la pareja presidencial para con las personas que están dentro de su partido y que en algún momento pensaron diferente a ellos, pero que con la ayuda de ellos llegaron al poder. Me refiero al acto de ingratitud de ellos hacia Javier Diez Canseco cuando le bajan el dedo por empezar a preguntarse ¿Cuándo hará lo que prometieron? Definitivamente actuaron como un par de mal agradecidos y no me extrañaría que fuera su verdadera naturaleza.
En cuarto lugar tenemos el aspecto económico: la casi compra de Petroperú hubiera sido una de las más grandes brutalidades de este gobierno, pero por suerte no se concretó, sino, imaginar las pérdidas era terrible.Además las promesas que hasta ahora no se pueden cumplir como los sueldos bajos, la poca seguridad que tienen los trabajadores y la aún falta de estabilidad laboral son solo algunos de los problemas que todavía quedan por resolver. Quién sabe, a lo mejor en el periodo de la señora Heredia se resulevan, ya que estamos a un paso de una dinastía al puro estilo de los Kirchner en Argentina.
Creo que si otra administración presidencial pensara en lo mismo, sería duramente criticada por los Humala, pero como lo quieren hacer ellos, entonces están dentro de la ley. Total, la Constitución de 1979 no está vigente y ¿Quién se acuerda de las promesas? Me daría pena y asco tener que llegar al 2016 y verme en la necesidad de elegir entre Keiko Fujimori y Nadine Heredia. Sería la primera vez en que tenga que elegir entre votar en blanco, cosa que repruebo, o no ir a votar, cosa que no me agrada.
