Es una oportunidad triste la que me lleva a escribir este primer artículo con el que comenzaré a trabajar este espacio de diálogo que me he propuesto llevar adelante con mucho entusiasmo.
Imanuel Kant escribió en 1795 un artículo titulado "Para la paz perpetua" que podemos encontrarla en una obra copilatoria titulada "En defensa de la Ilustración" donde se reune gran parte del pensamiento político y moral del "Filoósofo de Konigsberg". En este artículo Imanuel Kant propone, dentro de los artículos preliminares, que ningún estado debería intervenir en la política interna del otro de manera violenta, pues cuando escribe acerca de paz perpetua, afirma no estar escribiendo acerca de la paz en los cementerios; por el contrario, es la paz que se da por el respeto al otro.
Para Kant un estado republicano se sostiene en tres principios:
- La libertad política y moral de sus miembros.
- La independencia que todos deben tener para someterse a la ley.
- La igualdad de todos los ciudadanos.
No creo que en los países donde se empiezan a gestar las guerras, sus miembros puedan hablar de una libertad política donde puedan dar su opinión; o se sometan a la ley de manera libre, expresada por sus deseos de acogerse a ella; o sentirse en igualdad, que no necesariamente tiene que ser en una estructura comunista, sino de una igualdad ante la ley y las oportunidades para cubrir un bien común que cada día se nos presenta más esquivo.
Desde estas perspectivas dudo mucho que la población de ambas Coreas tenga conciencia de la catástrofe mundial que puede generar la guerra que están gestando. ¿Podemos pensar que nos encontramos ante la tan temida posibilidad de una guerra nuclear?
La respuesta es clara, pues estamos en un mundo donde la carrera armamentista es fuerte y esta industria es una de las más poderosas del mundo. Económicamente la guerra es un gran negocio. La cuestión es: ¿Qué pasará con la gente común? Pues sabemos que no son los fuertes quienes mandan a sus hijos a las guerras, sino la gente pobre o de clase media. Por eso parece que si les preguntamos a ellos la guerra es una situación injusta y evitable.
El 10 de febrero de este año, Mario Vargas LLosa escribió en su columna "Piedra de Toque" un artículo titulado "Ganar las batallas, perder la guerra". En este, hace referencia al problema en Medio Oriente y cómo el filósofo israelí David Grossman, quien perdiera un hijo en la guerra, conserva su posición pacifista frente al conflicto que se está dando en esta parte del mundo.Esa posición no solo es de Grossman, sino de muschos políticos israelíes, pues son concientes que la creación de este estado se puede tomar como arbitraria, a pesar de que si leemos la monumetal novela de León Uris titulada "Éxodo" podemos entender el conflicto desde un punto de vista judío, como la compra sistemática de territorios en el país antes de 1948.
En ambos conflictos mencionado, no podemos olvidar que el "protagonista principal" son los Estados Unidos de Norteamérica y aunque en medio Oriente no ha estallado la guerra nuclear, a pesar de las "sospechas", nunca comprobadas, por la poseción de armas nucleares en Irak, la cual, ayudó a jsutificar la invasión a esta parte del mundo, no podemos predecir que no ocurra esta desgracia nuclear en Corea.
Parece que la memoria histórica analítica se pierde en el mundo y en lugar de haber aprendido algo de la II Guerra Mundial, después de 68 años, que para la historia no es mucho tiempo, hemos olvidado lo que el mundo ha pasado; sin embargo esa paz tan deseada no se dará hasta que se puedan vencer las circunstancias que hacen posible la violencia: la injusticia social, el hambre y la falta de oportunidaes. Estas circunstancias no son ajenas a nuestro país, ya que el Perú, con sus múltiples problemas de desigualdad social y delincuencia, puede caer nuevamente en un conflicto interno.
Esperemos que se solucionen rápidamente estos conflictos. Los que deeamos y amamos la paz; no la de los cementerios, sino la que se da en base a la justicia, podamos vivir en un mundo mejor.

