El gran filósofo griego Platón, en ese estupendo tratado acerca del Estado que él propone y que se lee de una manera muy didáctica: "La Republica", presenta un brillante análisis de los que debería ser el Estado, los tipos de hombres y los gobierno. Resulta aún más interesante que, a pesar de vivir entre los siglos V-IV a.c. el pensamiento de Platón puede muy bien ser traído a lo que está por ocurrir en las próximas elecciones en Perú.
Entre los libros I y V de La Pública, Platón presenta lo que será la base de su teoría del Estado y los tipos de hombres, según el alma que prepondera en cada uno y la educación a la que acceden; en los siguientes, nos presenta sus extraordinarias alegorías para entender la verdad, pero ese fue tema de algunos artículos anteriores; en este me centraré en el aspecto político-antropológico.
Platón decía que existen tres tipos de almas y estas eran preponderantes en diferentes tipos de hombres que actúan según el tipo de alma que hay en ellos. Estos tipos son:
- Alma racional: se encuentra en la cabeza y es propia de los filósofos (intelectuales)
- Alma irascible: se encuentra en el pecho y es propia de los guardianes (militares)
- Alma concupiscible: se encuentra en el estómago y es propia de los artesanos (comerciantes)
Desde esta propuesta, Platón propone que el mejor tipo de gobierno es de los filósofos (intelectuales), pues ellos deben haber sido educados para gobernar y con esa educación, buscarán lo mejor para los ciudadanos, pues su único interés es gobernar para el Estado. Los militares, según Platón, por su educación y formación, presentarán una preponderancia hacia el autoritarismo y la imposición de ideas. Los comerciantes (que hoy podríamos llamar empresarios) son personas que hacen dinero y esa es su función; si gobiernan, se van a preocupar por sus intereses económicos, más que por el bien del Estado, pues el hombre que tiene dinero, quiere más dinero. Tal vez, para los conceptos que tenemos hoy de gobierno, el problema radica en que Platón identifica el gobierno de los artesanos con la democracia y este para él, es el peor tipo de gobierno que existe, frente a la aristocracia que sería el mejor. Platón señala que la democracia es el peor tipo de gobierno porque permite que se rompa el imperio de la ley (ningún hombre está por encima de la ley) y hace que haya hombres que por amistad, "compadrazgo" o por la misma legislación, estén por encima de la ley: inmunidad parlamentaria (tan mal interpretada), amigos en el poder, etc, pero en verdad ese problema podría darse en los otros tipos de gobierno.
Comparto la idea que un gobierno de los empresarios es complejo, y estos suelen ser hombres prácticos a causa de la costumbre que tienen de manejar sus empresas como los propietarios que son, pero ¿podemos manejar un Estado como una empresa? Creo que no porque una empresa es una propiedad privada y en ella el empresario tiene el control absoluto y puede gobernarla a su gusto, y con la legislación laboral tan pobre de nuestro país, esto se hace más complejo; en cambio, el Estado es una entidad pública y si se busca el bien común, menos características de una empresa como la conocemos puede tener.
El 30 de setiembre del 2020, el diario "Gestión" replicó la columna que escribe el Premio Nobel en Economía 2008, Paul Krugman para el New York Times en la que, a su estilo y presentando el problema tributario de Donald Trump, quien pagó impuestos por 750 dólares, suma que es menor que la pagada por muchos trabajadores de ese país que no tienen los ingresos de un empresario de la catadura del presidente de los Estados Unidos. Textualmente Krugman nos dice: "Los votantes suelen creer que los líderes empresariales eficaces poseen las aptitudes y conocimientos para dirigir un país, pero se equivocan. Hasta empresarios genuinamente grandes...son con frecuencia muy malos en política pública, incluida la economía, porque las capacidades que se necesitan para manejar un negocio y las requeridas para manejar un país son muy diferentes". Esta postura de Krugman concuerda perfectamente con la teoría de Platón y con lo que intento explicar: el hecho que una persona sea un buen empresario, maneje bien sus negocios y haya podido crear riqueza personal, no implica que este llegue a ser un gobernante adecuado. Lamentablemente el mundo contemporáneo nos hizo pensar que eso era posible.
En Perú tenemos por lo menos cuatro candidatos a la presidencia 2021 que son empresarios y por lo menos, tres de nuestros expresidentes, en los últimos 40 años, han sido empresarios, y parece que ninguno lo ha hecho bien (todos están siendo procesados o en prisión). En la lista entre posibles candidatos y candidatos confirmados a las elecciones 2021, al día de redacción de este artículo, tenemos a Fernando Cilloniz (quien aún no define), Hernando de Soto (ya definido), César Acuña (candidatura confirmada) y Rafael López Aliaga (manifestado, pero sin aparecer aún en las encuestas). En el caso de Roque Benavides ya manifestó que no va ser candidato, pero aún puede salir alguno más. De los tres que hemos nombrado, el que más me preocupa es Rafael López Aliaga, pues he tenido más oportunidad de escucharlo y honestamente no me agrada lo que he podido escuchar y confirma el argumento filosófico-económico.
Rafael López Aliaga es un empresario nacido en Chiclayo y cercano a cumplir 60 años, fundador de "Acres Group", que incluye hoteles, banca, ferrovías, energía eléctrica y un largo etc. En una entrevista a Panorama afirmó que sacrifica su carrera para trabajar por el país, pero no sé si a los peruanos nos convenga que haga tan gran sacrificio por nosotros. Entre las propuestas que he escuchado de él, y ya habrá tiempo de leer un plan de gobierno, cuando lo presente, está la de eliminar el Ministerio de Cultura, el Ministerio de la Mujer, pena de muerte a violadores y cadena perpetua para jueces y políticos corruptos; así como expulsar a "Odebrech" al día siguiente de salir electo. También ha mencionado que él no es ningún teórico y que como hombre de empresa es práctico y así piensa actuar.
En primer lugar, mencionaré que concuerdo que el Ministerio de Cultura no ha venido funcionando bien, así como el Ministerio de la Mujer, pero, ¿será ese suficiente motivo para cerrarlos? Si lo hace, entonces ¿Quién será el encargado de la poca difusión cultural que se hace en el país? ¿Quién apoyará a las mujeres abusadas en el país? Una medida de empresario: si no funciona, entonces lo cierro; no piensa que pueden tener arreglo, que pueden ser necesarios para fomentar la cultura, la protección y el cuidado de los derechos; no, simplemente no funciona, se cierra. Evidentemente no hay manejo de teoría y sí una tendencia a lo práctico, sin pensar.
En segundo lugar, propone la pena de muerte a los violadores ¿Cuántas veces hemos escuchado eso como una propuesta populista de candidatos que quieren el favor del pueblo? Creo que son varias; además, es una medida poco viable, pues nuestro sistema judicial es tan mediocre que enviaríamos a muchos inocentes a la pena de muerte y el Estado terminaría convirtiéndose en un asesino. La aplicación de la pena de muerte pasa por muchos factores como tener un sólido Poder Judicial y yo no lo he escuchado hablando de esa reforma, de cómo la haría y qué criterios usaría. También debemos pensar si es que la pena de muerte es realmente disuasiva y mucho que se podría discutir de ese tema y del cual también he escrito. El mismo criterio de posibilidad podría funcionar para su propuesta de encarcelar a perpetuidad a los corruptos.
La corrupción de Odebrech nos indigna a todos los ciudadanos y nos gustaría tener una solución a esa cloaca destapada; sin embargo, no estoy seguro que la propuesta sea viable; por el contrario pienso que es populista, pues hay leyes que parece no importarle mucho respetar. Por lo que puede escuchar, me da la impresión de escuchar a una persona autoritaria, con quien será muy complicado discutir el tema de la legislación sexual, la corrupción, el aborto y otros temas que deben ser parte del debate público.
Que el señor Rafael Pérez Aliaga sea conservador, de corte autoritario y que quiera hacernos el favor de gobernarnos, no significa necesariamente que todos los hombres de empresa sean así, pero tampoco significa que no pueda ser una tendencia común entre ellos. Para eso necesitamos informarnos bien, leer las propuestas y preguntarnos qué tan viable es aquello que proponen los candidatos. Personalmente estoy de acuerdo con Platón y Krugman, y creo que sería una buena ocasión de buscar la propuesta de alguien que en verdad tenga algo real y no de una persona que piense que el Estado se puede manejar como un negocio personal.
Creo que esto nos lleva a concluir que la educación, tan descuidada y venida a menos, debe ocuparse más en la formación de buenos ciudadanos, que puedan ser preparados para hacer gobiernos adecuados, formar un Estado más sólido (tema que he tratado en anteriores artículos con propuestas) y hacer lo justo, que no necesariamente es manejar el país como una empresa; menos en un país donde el concepto empresario, todavía roza con el de explotador en muchos casos.



