Siempre, como espectador, es agradable ver una
película que pueda darnos esperanzas que no todo en el cine está perdido;
además es mejor cuando esa película nos lleva a reflexionar acerca de la condición
actual de la sociedad y el mundo. Ese es el caso de la película que me gustaría
reflexionar.
Babygirl es una película estadounidense,
estrenada en agosto del 2024, en el contexto del 81° Festival Internacional de
Cine de Venecia y, es una de las buenas películas llegadas a la cartelera cinematográfica peruana durante el año 2025. Esta es una cinta de suspenso
erótico, escrita, dirigida y coproducida por Halina Reijn y, protagonizada por
Nicole Kidman, Antonio Banderas, Harris Dickinson y Sophie Wilde.
Las actuaciones resaltan por su estética y
complejidad argumentativa e interpretativa. En el caso de Nicole Kidman,
estamos, probablemente, frente a una actuación perfecta y, de lo mejor en la
carrera de la actriz australiana; además, en muchos aspectos, esta actuación se
asemeja a la que realizó en “Eyes Wide Shut” de 1999, donde fue dirigida por el
genial Stanley Kubrick.
Lo interesante de la película radica en el
tratamiento de temas actuales, así como filosófica y psicológicamente
interesantes, intensos, sólidos y polémicos; tales como el poder, el control,
el deseo, los tabúes y la represión sexual femenina. Todo esto dentro de un
buen guión.
El modo en que la directora aborda el problema
del tabú sexual, a través de la represión sexual de la mujer, así como, la
crítica hacia aquello que escapa a esa “normalidad sexual”, lleva al espectador
a plantearse cuestiones tales como: ¿Es posible que una mujer que tiene el
poder del mando sobre muchas personas, puede caer en una situación de dominio
en la que siente placer al ser controlada por otra persona? ¿Quién determina
los límites de aquello que podemos denominar como sexualmente correcto? ¿Cuáles
son los límites de la sexualidad y quién o qué determina lo que se suele llamar
una “sexualidad sana”? Son algunas de las cuestiones que el espectador puede
plantearse.
Desde el planteamiento de la trama, es
interesante buscar que comprender cuál es la propuesta cinematográfica y
crítica de la película, a través de las diferentes metáforas que se van planteando
en el desarrollo. Romy, una mujer quien trabaja como directora ejecutiva de
alto rango en una empresa tecnológica en la ciudad de Nueva York, está casada
con Jacob, un director de teatro con quien tiene dos hijas y, llevan una vida
aparentemente satisfactoria, pero eso es, aparentemente, pues ella, en realidad
lleva una doble vida sexual: finge estar satisfecha con las relaciones sexuales
con su esposo, pero en verdad necesita otros estímulos para satisfacerse. Esta
relación puede ser vista como una crítica a la forma en que la sociedad mantiene
la idea de que el placer y la satisfacción de las mujeres sea un aspecto
secundario al placer del hombre. Se nos muestra que la mujer puede tener placer
y satisfacción, pero esto puede ser negado y reprimido en favor del hombre.
Es posible extrapolar la relación de Romy y
Jacob hasta por lo menos, tres conceptos freudianos, tales como: El primero, El
Complejo de Edipo, en tanto la relación entre ella y su esposo, pues ella puede
estar experimentando un deseo hacia el progenitor opuesto, mediante un deseo
inconsciente hacia su esposo, que se ve frustrado por su falta de satisfacción
en la relación. Segundo, La represión del deseo, también se puede manifestar
cuando Romy reprime su deseo y placer en la relación con su esposo; esta
represión, puede llevar a la ansiedad, la frustración y la búsqueda de
satisfacción en otras fuentes, como su amante. Tercero, el papel del
inconsciente, que se manifiesta en la aparente no conciencia de Romy con
respecto a sus verdaderos deseos y necesidades, pues ese inconsciente influye
en nuestros pensamientos y deseos, lo que puede llevar a conflictos y
contradicciones en la vida que, en el caso de Romy acabarían confundiendo su
rol, en cuanto a la relación con Samuel, su amante.
A la empresa que dirige Romy, llega un grupo de
pasantes; entre ellos, un joven llamado Samuel, muchos años menor que ella, con
quien, a pesar de sus esfuerzos, termina teniendo un romance y experimentando
sentimientos ambiguos, tales como el poder y control que ejerce él sobre ella,
contrapuesto con el deseo que le permite explorar su sexualidad (es impactante
la escena en que ella tiene un orgasmo y, como consecuencia de esa sensación,
el llorar). Esto nos puede llevar a dos metáforas marcadas: En primer lugar, la
relación de Romy y Samuel, puede reflejar una metáfora de la forma en que las
mujeres son objeto de control y manipulación en las relaciones de poder. En
segundo lugar, la forma en que Romy ha tenido que fingir orgasmos con su
esposo, pero puede sentirlos con su amante, puede ser visto como una metáfora
de la forma en que las mujeres pueden ser condicionadas a sacrific
ar su propio
placer en favor de mantener la armonía y evitar conflictos.
Desde el Psicoanálisis, también podemos hablar
de la transferencia, en cuanto que, la relación entre Romy y Samuel puede ser
vista como una transferencia de sentimientos y deseos hacia una persona u
objeto que no es el original, pues en un momento se hace inevitable que Jacob
descubra el engaño de su esposa; sin embargo, ella confiesa que no ha dejado de
amarlo, por eso, Samuel termina transferido a Japón y, ella vuelve con Jacob,
sintiendo el primer orgasmo con él cuando ambos se han liberado de sus tabúes,
siendo Samuel el sujeto a transfirió sus sentimientos, generando una solución
momentánea del conflicto interno que, finalmente, se resolvió cuando pudo
liberarse y, empezar a llevar la sexualidad como ella quería.
Por último, la relación que la película muestra
entre Romy y los hombres, pues un ejecutivo de la empresa también quiere tener
una relación con ella al descubrir lo de su amante, nos lleva a concluir en una crítica
resaltante a la visión de la mujer como un objeto deshumanizado y explotado.
Por todo esto, así como lo antes revisado, la película puede ser vista como una
buena oportunidad para discutir el feminismo, la igualdad de género, la
libertad sexual de ser manifestada.
Cabe destacar que las conexiones propuestas y
el análisis no se sabe si es o no la visión de la directora; solo son las
interpretaciones que un espectador pudo extraer cuando fue a ver esta película
que le pareció de buen nivel, a pesar de que, un sector de la crítica
especializada la haya catalogado de ligera y banal.




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