miércoles, 22 de enero de 2025

BABYGIRL: REFLEXIONES EN TORNO A LAS METÁFORAS DE LA SEXUALIDAD Y EL PSICOANÁLISIS

Siempre, como espectador, es agradable ver una película que pueda darnos esperanzas que no todo en el cine está perdido; además es mejor cuando esa película nos lleva a reflexionar acerca de la condición actual de la sociedad y el mundo. Ese es el caso de la película que me gustaría reflexionar.

Babygirl es una película estadounidense, estrenada en agosto del 2024, en el contexto del 81° Festival Internacional de Cine de Venecia y, es una de las buenas películas llegadas a la cartelera cinematográfica peruana durante el año 2025. Esta es una cinta de suspenso erótico, escrita, dirigida y coproducida por Halina Reijn y, protagonizada por Nicole Kidman, Antonio Banderas, Harris Dickinson y Sophie Wilde.

Las actuaciones resaltan por su estética y complejidad argumentativa e interpretativa. En el caso de Nicole Kidman, estamos, probablemente, frente a una actuación perfecta y, de lo mejor en la carrera de la actriz australiana; además, en muchos aspectos, esta actuación se asemeja a la que realizó en “Eyes Wide Shut” de 1999, donde fue dirigida por el genial Stanley Kubrick.

Lo interesante de la película radica en el tratamiento de temas actuales, así como filosófica y psicológicamente interesantes, intensos, sólidos y polémicos; tales como el poder, el control, el deseo, los tabúes y la represión sexual femenina. Todo esto dentro de un buen guión.

El modo en que la directora aborda el problema del tabú sexual, a través de la represión sexual de la mujer, así como, la crítica hacia aquello que escapa a esa “normalidad sexual”, lleva al espectador a plantearse cuestiones tales como: ¿Es posible que una mujer que tiene el poder del mando sobre muchas personas, puede caer en una situación de dominio en la que siente placer al ser controlada por otra persona? ¿Quién determina los límites de aquello que podemos denominar como sexualmente correcto? ¿Cuáles son los límites de la sexualidad y quién o qué determina lo que se suele llamar una “sexualidad sana”? Son algunas de las cuestiones que el espectador puede plantearse.

Desde el planteamiento de la trama, es interesante buscar que comprender cuál es la propuesta cinematográfica y crítica de la película, a través de las diferentes metáforas que se van planteando en el desarrollo. Romy, una mujer quien trabaja como directora ejecutiva de alto rango en una empresa tecnológica en la ciudad de Nueva York, está casada con Jacob, un director de teatro con quien tiene dos hijas y, llevan una vida aparentemente satisfactoria, pero eso es, aparentemente, pues ella, en realidad lleva una doble vida sexual: finge estar satisfecha con las relaciones sexuales con su esposo, pero en verdad necesita otros estímulos para satisfacerse. Esta relación puede ser vista como una crítica a la forma en que la sociedad mantiene la idea de que el placer y la satisfacción de las mujeres sea un aspecto secundario al placer del hombre. Se nos muestra que la mujer puede tener placer y satisfacción, pero esto puede ser negado y reprimido en favor del hombre.

Es posible extrapolar la relación de Romy y Jacob hasta por lo menos, tres conceptos freudianos, tales como: El primero, El Complejo de Edipo, en tanto la relación entre ella y su esposo, pues ella puede estar experimentando un deseo hacia el progenitor opuesto, mediante un deseo inconsciente hacia su esposo, que se ve frustrado por su falta de satisfacción en la relación. Segundo, La represión del deseo, también se puede manifestar cuando Romy reprime su deseo y placer en la relación con su esposo; esta represión, puede llevar a la ansiedad, la frustración y la búsqueda de satisfacción en otras fuentes, como su amante. Tercero, el papel del inconsciente, que se manifiesta en la aparente no conciencia de Romy con respecto a sus verdaderos deseos y necesidades, pues ese inconsciente influye en nuestros pensamientos y deseos, lo que puede llevar a conflictos y contradicciones en la vida que, en el caso de Romy acabarían confundiendo su rol, en cuanto a la relación con Samuel, su amante.

A la empresa que dirige Romy, llega un grupo de pasantes; entre ellos, un joven llamado Samuel, muchos años menor que ella, con quien, a pesar de sus esfuerzos, termina teniendo un romance y experimentando sentimientos ambiguos, tales como el poder y control que ejerce él sobre ella, contrapuesto con el deseo que le permite explorar su sexualidad (es impactante la escena en que ella tiene un orgasmo y, como consecuencia de esa sensación, el llorar). Esto nos puede llevar a dos metáforas marcadas: En primer lugar, la relación de Romy y Samuel, puede reflejar una metáfora de la forma en que las mujeres son objeto de control y manipulación en las relaciones de poder. En segundo lugar, la forma en que Romy ha tenido que fingir orgasmos con su esposo, pero puede sentirlos con su amante, puede ser visto como una metáfora de la forma en que las mujeres pueden ser condicionadas a sacrific
ar su propio placer en favor de mantener la armonía y evitar conflictos.

Desde el Psicoanálisis, también podemos hablar de la transferencia, en cuanto que, la relación entre Romy y Samuel puede ser vista como una transferencia de sentimientos y deseos hacia una persona u objeto que no es el original, pues en un momento se hace inevitable que Jacob descubra el engaño de su esposa; sin embargo, ella confiesa que no ha dejado de amarlo, por eso, Samuel termina transferido a Japón y, ella vuelve con Jacob, sintiendo el primer orgasmo con él cuando ambos se han liberado de sus tabúes, siendo Samuel el sujeto a transfirió sus sentimientos, generando una solución momentánea del conflicto interno que, finalmente, se resolvió cuando pudo liberarse y, empezar a llevar la sexualidad como ella quería.

Por último, la relación que la película muestra entre Romy y los hombres, pues un ejecutivo de la empresa también quiere tener una relación con ella al descubrir lo de su amante, nos lleva a concluir en una crítica resaltante a la visión de la mujer como un objeto deshumanizado y explotado. Por todo esto, así como lo antes revisado, la película puede ser vista como una buena oportunidad para discutir el feminismo, la igualdad de género, la libertad sexual de ser manifestada.

Cabe destacar que las conexiones propuestas y el análisis no se sabe si es o no la visión de la directora; solo son las interpretaciones que un espectador pudo extraer cuando fue a ver esta película que le pareció de buen nivel, a pesar de que, un sector de la crítica especializada la haya catalogado de ligera y banal.   


No hay comentarios.:

Publicar un comentario