jueves, 30 de enero de 2025

ANORA Y APPIAH: UN REFLEJO DEL INMIGRANTE DESDE EL COSMOPOLITISMO


Desde esta pequeña tribuna, me gustaría intentar reflexionar y entender lo que ocurrió con el señor Donald Trump durante su discurso como el 47° presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, en el que anunció la nueva política de Estado conforme a la deportación de inmigrantes ilegales.

En la reflexión que pretendo plantear en esta ocasión, deseo centrarme en dos fuentes que he podido ver, en el primer caso y, recordar, en el segundo: la nominada a mejor película en el Óscar 2025, Anora y, el texto del año 2006, escrito por el filósofo anglo-ghanés, Kwame Anthony Appiah: “El Cosmopolitismo: La ética en un mundo de extraños”.

Anora es una película estadounidense escrita y dirigida por Sean Baker. La historia, una fusión de Cenicienta inmigrante contemporánea con una versión “hardcore” de Mujer Bonita que, le daría diarrea a los políticamente correctos directores de Disney y Netflix, traslada al espectador a la ciudad de Nueva York en la que, Anora, una joven y bella stripper de ascendencia rusa quien trabaja en un club nocturno en La Gran Manzana, desnudándose y bailando para los hombres por dinero (no pongo el término prostituta porque no estoy seguro si el término prostituta es el correcto; no porque me gusten los eufemismo, pues no me gustan). La vida de esta joven, transcurre entre el trabajo y la casa donde vive cerca a los rieles de un tren. Ella vive con su hermana y el marido de esta. Anora duerme durante el día, guarda parte del dinero que gana, fuma y come mal. Estos primeros momentos, muy bien trabajados por Sean Baker, nos van mostrando la realidad de muchos inmigrantes que parecen haber renunciado o, en todo caso, decepcionado, del “american dream”.

La vida de Anora transcurre vacía y sin mayor sentido hasta que, conoce en el club nocturno donde trabaja, a Ivan “Vanya” Zakharov, joven adicto a las drogas, irresponsable, parrandero y despilfarrador del dinero de su padre, un oligarca ruso. Él se convierte en su cliente particular y ella, comienza a prestarle servicios sexuales en la mansión de él. La escena cuando entra ella a la residencia de él por primera vez, guarda una muy buena metáfora: ella queda maravillada con la ventana, que tendrá otra metáfora luego, y a través de ella, ve maravillada una nueva realidad que se abre ante sus ojos (excelente trabajo de cámaras). Las visitas de ella a la mansión se tornan frecuentes hasta que, él, en una clara e inteligente burla contra Mujer Bonita, le ofrece 15 mil dólares para que ella sea su “novia” por una semana (ella le dice que pudo aceptar por 10 mil a lo que él responde que pudo ofrecer 20 mil). En esa semana, viajan a Las Vegas, viven del despilfarro y las drogas hasta que, deciden casarse.

Ella ve en él la oportunidad de salir de esa vida tediosa y dura (quien diga que la vida de las prostitutas es fácil, creo que no sabe de lo que habla). Este elemento es el que saca el romanticismo de la película y, en ese momento, se torna en una buena propuesta: el drama de los inmigrantes que buscan cualquier oportunidad para salir de la situación en la que viven, pues cuando la oligarca familia rusa se entera que su hijo se ha casado con una prostituta, usarán todos los medio, legales e ilegales, para anular un matrimonio que no se debió realizar y, en ese contexto, van utilizar el dinero y pagar a la “limpia y correcta justicia estadounidense” para que les sirva.

Ante la debilidad de carácter que muestra Ivan frente a su familia, Anora llora y trata de convencerlo para que no se deje llevar y mantenga el matrimonio, pero no ruega porque lo ama, le ruega porque entiende que se va la oportunidad de una vida diferente; sin embargo, no puede evitarlo, por lo que, se da otra metáfora: ella debe abandonar la mansión y, a diferencia de la primera ocasión, la imagen es triste por la nieve, lo que refleja la tristeza de que no volverá a la vida que quería y sí lo hará a la que no quería.

En Anora podemos ver, como señalamos líneas antes, que el sueño americano no es lo que realmente venden las películas de Hollywood; ese es el trabajo que viene realizando en diferentes películas, Sean Baker: desmitificar el mito, mostrando lo que realmente vive un inmigrante en los Estados Unidos de Norteamérica y lo difícil que puede ser construir un sueño en una sociedad que es mucho más complicada de lo que suelen mostrarla.

Dentro del contexto de inmigración y, de tener que salir por algún motivo del lugar del cual uno es parte, hace algunos años, la filosofía se ha planteado este problema bajo el nombre de cosmopolitismo, el cual ha intentado e intenta responder a una pregunta más que compleja: ¿Cómo podemos hacer para convivir en un mundo en el que evidentemente somos diferentes? Uno de los pensadores contemporáneos que más ha trabajado este tema es Anthony Appiah, justamente desde su condición de inmigrante.

El filósofo anglo-ghanés, define el cosmopolitismo como una forma de pensar y vivir, que combina la lealtad a la propia cultura y comunidad, con la apertura y el respeto hacia otras culturas y formas de vida, es decir, doy al otro, el respeto cultural que pido para mí. Esto nos lleva a la apertura de un etnocentrismo débil, lo cual se hace complicado en una sociedad donde la inmigración es fuerte, porque generalmente, el inmigrante debe adaptarse a la sociedad que lo recibe: sin embargo, eso no es necesariamente malo, pues existen leyes que son universales; el problema se da con las cuestiones culturales y, más complejo se torna el problema cuando estas cuestiones culturales están legisladas.

Todos estos elementos nos hacen ver que la inmigración es un fenómeno más complejo de lo que se pretende ver, pues no solo contempla aspectos legales, sino que contempla aspectos culturales que deben ser debatidos desde una perspectiva dialógica amplia. El problema radica en ver al inmigrante desde las perspectivas locales en desmedro de la condición del otro; además es importante resaltar que no es un papel de nacionalidad lo que hace a una persona parte de un lugar, pues hemos visto que muchas personas pueden tener documentos de nacionalidad en un país sin haber creado una identidad con él porque su cultura resulta ser más fuerte que la legalidad de un documento.


En la obra mencionada, Anthony Appiah propone una serie de principios que podrían ayudar en este entendimiento y apertura cultural: Primero, universalismo, esto es, todos los humanos compartimos una humanidad común y por eso, debemos tratarnos con dignidad, independientemente de nuestra cultura. Segundo, aprender de las diversidades culturales y formas de vida, pues estas pueden enriquecernos. Tercero, debemos ser críticos con nuestra propia cultura y, estar dispuestos a cambiar y mejorar aquellos que sea cambiable y mejorable. Por último, la educación y el diálogo son fundamentales para promover el cosmopolitismo, de tal modo que podamos superar los prejuicios y estereotipos.

Una de las críticas a la propuesta de Appiah es, justamente el problema que ocurre hace años en el proceso inmigración: no pone suficiente atención a las estructuras de poder y dominación, quienes pueden poner trabas al proceso cosmopolitista. Efectivamente, ese es el problema con el que se lucha políticamente hace años: propuestas inteligentes desde la reflexión, pero poca disponibilidad de una clase política a la que no le interesa avanzar en estos temas.

Es un tema muy interesante de reflexión y una muestra clara de cómo el cine, junto con la filosofía pueden tratar de un tema común, enriquecedor, útil y actual. Estemos atentos a cómo se va dando el proceso del trato a los inmigrantes en esta nueva administración en el país del norte.

jueves, 23 de enero de 2025

NOSFERATU: LA VUELTA DEL EXPRESIONISMO ALEMÁN EN TORNO AL HOMBRE NUEVO DE FRIEDRICH NIETZSCHE

 En 1922, el cineasta Friedrich Wilhelm Murnau, dirigió una adaptación no autorizada de la novela “Drácula” de Bram Stoker, pero al no ser autorizada por la familia del escritor irlandés, se tuvieron que hacer cambios significativos en cuanto a la trama y los personajes.

Los nombres que se usaron para los personajes, así como algunas características de la criatura: en Drácula, el vampiro se llama “Conde Orlock”, interpretado por Max Schreck; el personaje de Jonathan Harker se convierte Hutler, interpretado por Gustav Von Wanenhum; Mina en Ellen, interpretada por Greta Schoder; y el doctor Van Helsing, en el profesor Bulwer, interpretado por John Gottowt.

Otros aspectos que cambian entre el libro y la versión cinematográfica son varios: Primero, la ubicación: la novela se desarrolla entre Londres y Transilvania; mientras que la película Alemania y Transilvania. En segundo lugar, la historia de fondo del vampiro: en la novela de Drácula, el personaje es un noble transilvano que se convierte en vampiro por un pacto con el diablo; en la película, Orlok es un vampiro que ha estado vivo durante siglos. En tercer lugar, en la novela, Drácula muere cuando se le clava una estaca; en la película, Orlok muere con la luz del sol. Por último, en la novela, Ellen es pasiva y se sacrifica para salvar a su esposo.

El motivo por el que he querido plasmar estas diferencias es porque la versión del 2024, dirigida por Chris Columbus, ha rescatado muchos aspectos de la versión de hace 102 años, es decir, es laudable la capacidad de poder, después de un siglo de diferencia, usar adecuadamente las herramientas del cine actual, pero sin distorsionar la versión original. Ambas versiones rescatan la exageración de una atmósfera oscura y gótica; el uso de luces y sombras para crear el ambiente tenso y angustioso. Ambas versiones usan un maquillaje que da un aspecto de monstruosidad a la criatura y, por último, ambas versiones cuentan una historia de terror y misterio con un ritmo que comienza lento, pero que intensifica la trama conforme esta avanza. 

Un punto importante a reflexionar, también lo encontramos en la manifestación del Expresionismo Alemán en la versión de 1922 por ser el movimiento artístico de la época y, el no dejar esa tendencia en la versión del 2024, hace que podamos ver una versión que no rechaza la esencia del original; sino que, por el contrario, la complementa y la enriquece. Para los lectores que están interesados en el Expresionismo, cabe recalcar que este se caracteriza por la representación subjetiva, deformada y distorsionada de la realidad, captando el interior del artista.

Sumando a las características del Expresionismo Alemán, se pueden agregar elementos de la Época Victoriana. A pesar de que, ambos acontecimientos son distintos y, se manifestaron en épocas diferentes, presentan aspectos similares, como la influencia del Romanticismo, lo sobrenatural, lo irracional, así como el uso de la sombra y la luz; sin embargo, lo que más llama la atención es el rol de la mujer que se hace notar tanto en una, como en otra versión. En la Época Victoriana, la mujer era vista como débil y subordinada al hombre, cumpliendo un papel de sumisión; en cambio, la visión del Expresionismo Alemán, acerca de la mujer, era ambigua: por un lado, eran vistas como símbolo de libertad; además, en el cine expresionista, las mujeres eran representadas como figuras misteriosas y seductoras.

De lo anterior, uno de los conceptos más interesantes del Expresionismo es el de “Hombre Nuevo”, como aquel que es capaz de romper con los valores de la sociedad burguesa y encuentra una nueva manera de vivir en la ruptura con las convenciones culturales y sociales de la época.

La filosofía de Friedrich Nietzsche también está presente en la reflexión acerca de la película, así como en el contexto y el concepto del Expresionismo Alemán, pues este movimiento se inspiró en el pensamiento del filósofo alemán, especialmente en su concepto de “Superhombre”. Para Nietzsche, el “Superhombre” era un ser que había trascendido los valores y las limitaciones de la sociedad burguesa, siendo el creador de sus propios valores, así como de su propia moral.

En el contexto de hombre nuevo del expresionismo, cabe el entendimiento de un ser que había roto con las convenciones sociales y culturales de su época, habiendo encontrado una nueva forma de vivir y de expresar sus auténticos valores, siendo más libre y creativo. Este “hombre nuevo” se caracteriza por rechazar los valores burgueses; la vivencia de la autenticidad y la sinceridad al expresar su existencia; es un ser libre y creativo; y experimenta una revolución interior en la que rechaza valores y convenciones sociales.

En la práctica, el hombre nuevo se manifiesta en la creación de obras de arte que eran experimentales e innovadoras; así como la creación de grupos de buscaban vivir de acuerdo a los valores del “hombre nuevo”.

Lo interesante en cuanto la relación entre el Expresionismo Alemán y la filosofía de Nietzsche, en torno a la idea del “nuevo hombre”, la encontramos en la figura del Conde Orlok en la película, este ser representa realmente al “Hombre Nuevo” que ha trascendido los valores y convenciones, por lo que la sociedad burguesa ha querido destruirlo. Este conde es un ser extraño, desconocido y temido por la sociedad, que no entiende su naturaleza y comportamiento.

En la película, también podemos ver a Hutter y Ellen, quienes representan a la sociedad burguesa y, ven al Conde Orlok como una amenaza que deben destruir. Esto puede ser visto como una metáfora por medio de la cual, la sociedad burguesa intenta destruir todo aquello que no comprende, le puede parecer extraño, diferente o que no se ajuste a sus valores.

La película, desde el Expresionismo Alemán, puede ser vista como una crítica abierta a la sociedad burguesa y todo lo que esta simboliza; sin embargo, es importante verla desde una perspectiva abierta, pues al ser una interpretación, podría tener otro sentido desde la perspectiva del director.

 

 

miércoles, 22 de enero de 2025

BABYGIRL: REFLEXIONES EN TORNO A LAS METÁFORAS DE LA SEXUALIDAD Y EL PSICOANÁLISIS

Siempre, como espectador, es agradable ver una película que pueda darnos esperanzas que no todo en el cine está perdido; además es mejor cuando esa película nos lleva a reflexionar acerca de la condición actual de la sociedad y el mundo. Ese es el caso de la película que me gustaría reflexionar.

Babygirl es una película estadounidense, estrenada en agosto del 2024, en el contexto del 81° Festival Internacional de Cine de Venecia y, es una de las buenas películas llegadas a la cartelera cinematográfica peruana durante el año 2025. Esta es una cinta de suspenso erótico, escrita, dirigida y coproducida por Halina Reijn y, protagonizada por Nicole Kidman, Antonio Banderas, Harris Dickinson y Sophie Wilde.

Las actuaciones resaltan por su estética y complejidad argumentativa e interpretativa. En el caso de Nicole Kidman, estamos, probablemente, frente a una actuación perfecta y, de lo mejor en la carrera de la actriz australiana; además, en muchos aspectos, esta actuación se asemeja a la que realizó en “Eyes Wide Shut” de 1999, donde fue dirigida por el genial Stanley Kubrick.

Lo interesante de la película radica en el tratamiento de temas actuales, así como filosófica y psicológicamente interesantes, intensos, sólidos y polémicos; tales como el poder, el control, el deseo, los tabúes y la represión sexual femenina. Todo esto dentro de un buen guión.

El modo en que la directora aborda el problema del tabú sexual, a través de la represión sexual de la mujer, así como, la crítica hacia aquello que escapa a esa “normalidad sexual”, lleva al espectador a plantearse cuestiones tales como: ¿Es posible que una mujer que tiene el poder del mando sobre muchas personas, puede caer en una situación de dominio en la que siente placer al ser controlada por otra persona? ¿Quién determina los límites de aquello que podemos denominar como sexualmente correcto? ¿Cuáles son los límites de la sexualidad y quién o qué determina lo que se suele llamar una “sexualidad sana”? Son algunas de las cuestiones que el espectador puede plantearse.

Desde el planteamiento de la trama, es interesante buscar que comprender cuál es la propuesta cinematográfica y crítica de la película, a través de las diferentes metáforas que se van planteando en el desarrollo. Romy, una mujer quien trabaja como directora ejecutiva de alto rango en una empresa tecnológica en la ciudad de Nueva York, está casada con Jacob, un director de teatro con quien tiene dos hijas y, llevan una vida aparentemente satisfactoria, pero eso es, aparentemente, pues ella, en realidad lleva una doble vida sexual: finge estar satisfecha con las relaciones sexuales con su esposo, pero en verdad necesita otros estímulos para satisfacerse. Esta relación puede ser vista como una crítica a la forma en que la sociedad mantiene la idea de que el placer y la satisfacción de las mujeres sea un aspecto secundario al placer del hombre. Se nos muestra que la mujer puede tener placer y satisfacción, pero esto puede ser negado y reprimido en favor del hombre.

Es posible extrapolar la relación de Romy y Jacob hasta por lo menos, tres conceptos freudianos, tales como: El primero, El Complejo de Edipo, en tanto la relación entre ella y su esposo, pues ella puede estar experimentando un deseo hacia el progenitor opuesto, mediante un deseo inconsciente hacia su esposo, que se ve frustrado por su falta de satisfacción en la relación. Segundo, La represión del deseo, también se puede manifestar cuando Romy reprime su deseo y placer en la relación con su esposo; esta represión, puede llevar a la ansiedad, la frustración y la búsqueda de satisfacción en otras fuentes, como su amante. Tercero, el papel del inconsciente, que se manifiesta en la aparente no conciencia de Romy con respecto a sus verdaderos deseos y necesidades, pues ese inconsciente influye en nuestros pensamientos y deseos, lo que puede llevar a conflictos y contradicciones en la vida que, en el caso de Romy acabarían confundiendo su rol, en cuanto a la relación con Samuel, su amante.

A la empresa que dirige Romy, llega un grupo de pasantes; entre ellos, un joven llamado Samuel, muchos años menor que ella, con quien, a pesar de sus esfuerzos, termina teniendo un romance y experimentando sentimientos ambiguos, tales como el poder y control que ejerce él sobre ella, contrapuesto con el deseo que le permite explorar su sexualidad (es impactante la escena en que ella tiene un orgasmo y, como consecuencia de esa sensación, el llorar). Esto nos puede llevar a dos metáforas marcadas: En primer lugar, la relación de Romy y Samuel, puede reflejar una metáfora de la forma en que las mujeres son objeto de control y manipulación en las relaciones de poder. En segundo lugar, la forma en que Romy ha tenido que fingir orgasmos con su esposo, pero puede sentirlos con su amante, puede ser visto como una metáfora de la forma en que las mujeres pueden ser condicionadas a sacrific
ar su propio placer en favor de mantener la armonía y evitar conflictos.

Desde el Psicoanálisis, también podemos hablar de la transferencia, en cuanto que, la relación entre Romy y Samuel puede ser vista como una transferencia de sentimientos y deseos hacia una persona u objeto que no es el original, pues en un momento se hace inevitable que Jacob descubra el engaño de su esposa; sin embargo, ella confiesa que no ha dejado de amarlo, por eso, Samuel termina transferido a Japón y, ella vuelve con Jacob, sintiendo el primer orgasmo con él cuando ambos se han liberado de sus tabúes, siendo Samuel el sujeto a transfirió sus sentimientos, generando una solución momentánea del conflicto interno que, finalmente, se resolvió cuando pudo liberarse y, empezar a llevar la sexualidad como ella quería.

Por último, la relación que la película muestra entre Romy y los hombres, pues un ejecutivo de la empresa también quiere tener una relación con ella al descubrir lo de su amante, nos lleva a concluir en una crítica resaltante a la visión de la mujer como un objeto deshumanizado y explotado. Por todo esto, así como lo antes revisado, la película puede ser vista como una buena oportunidad para discutir el feminismo, la igualdad de género, la libertad sexual de ser manifestada.

Cabe destacar que las conexiones propuestas y el análisis no se sabe si es o no la visión de la directora; solo son las interpretaciones que un espectador pudo extraer cuando fue a ver esta película que le pareció de buen nivel, a pesar de que, un sector de la crítica especializada la haya catalogado de ligera y banal.