domingo, 12 de mayo de 2013

JAVIER DIEZ CANSECO CISNEROS


Hace algunos días estaba por escribir un artículo acerca de este importante político peruano. He dejado de escribir un tiempo para que la máquina descanse, pero llegó la hora de volver y qué mejor oportunidad que rendir un pequeño homenaje a este importante hombre dentro de la política peruana. El último artículo que publiqué fue acerca de don Armando Villanueva del Campo y ahora, retomo con la muerte de otro de los últimos que van quedando.

Tuve la oportunidad de ver y conversar con Javier Diez Canseco, y de escucharlo, cuatro veces en mi vida y las recuerdo muy bien: la primera fue en casa de mi amigo el doctor José Ortiz, padre de uno de mis mejores amigos y también gran hombre conocedor de política y demás temas. Estaban viendo algo acerca de la candidatura en una de las muchas parrilladas deliciosas que he comido en esa casa y tuve la oportunidad de escuchar a un político bastante humano y cercano a la gente que estaba ahí. en esa época yo era poco más que un adolescente.  La segunda y tercera vez fue ya un poco después en dos actividades de los ciegos y discapacitados. La anécdota es que recuerdo claramente cómo en una de estas dos actividades donde fui acompañando a mi amigo, vi a Javier Diez Canseco empujando una silla de ruedas con una persona, siendo él lo que nosotros llamamos un "cojo".
 
La cuarta vez fue cuando lo invitamos un grupo de estudiantes a dar una conferencia. En esa ocasión conocí al político aguerrido, de opinión, de convicción y de palabra que siempre quise escuchar. Al final de la conferencia habíamos juntado 400 soles en un sobre para dárselos. Cuando me acerqué para entregárselo con dos compañeros me preguntó: ¿Qué es eso? ¿Dinero? a lo que respondí: Sí doctor, es una colaboración por su tiempo, a lo que respondió "No recibo dinero, gracias. Bastante han hecho con escucharme muchachos. Gracias por todo y ha sido un gusto". Ese es el Javier Diez Canseco que recuerdo.
 
El doctor Ortiz me contó que en una ocasión Javier Diez Canseco contó por qué era de izquierda, viniendo de una familia de dinero y la anécdota es la siguiente: "Cuando era niño fui al hospital para el tratamiento y había gente que hacía cola desde las 4:30 de la mañana; en cambio yo iba con mi chofer a las 11 de la mañana, entraba rápido, me atendían y me iba. Un día un niño que estaba en la cola dijo a su mamá: Por qué yo me tengo que levantar temprano y estar en esta cola desde las 4:30 de la mañana y ese blanquito hijo de puta entra y sale rápido" Entre las risas que me causó la anécdota que me contó el doctor Ortiz me puse a reflexionar acerca de algo ¿Cómo es posible que algo, aparentemente tan irrelevante, pueda cambiar nuestras vidas y marcarnos de una manera radical? Hasta el día de hoy esa pregunta gira en mi cabeza y no puedo terminar de responderla. Ojalá algún día se pueda.
 
Con este artículo quiero rendirle homenaje a un político con el que no estaré de acuerdo al 100%; pero al que sí considero coherente por la lucha que llevó, la persecución de la que fue víctima en algún momento, el ametrallamiento de su casa, su defensa por los Derechos Humanos y al final de su vida, la "camita" que le tiende una clase política que cada día provoca el asco de los ciudadanos.
 
El Congreso determinó sancionarlo por algo que no es muy claro, ya que un proyecto de ley no lo  aprueba un solo congresista, pero todo el mundo sabe que el verdadero motivo fue caer de la gracia de la "pareja presidencial" porque al no casarse con nadie y decirle sus verdades, pudo provocar la cólera del comandante y su patrona. En fin. En mi opinión, la familia hizo muy bien en no dejar participar de los actos fúnebres a ese grupo de hipócritas y tránsfugas deshonestos que se juntan al mejor postor como la prostituta más barata de todas y que lo único que quieren es su bienestar y nunca el de las personas que los elegimos para que cuiden nuestra sociedad.
 
Adiós Doctor Diez Canseco, los que lo escuchamos lo vamos a recordar y extrañar en ese Congreso que cada día deja de ser la representación de la ciudadanía para volverse en el circo o la chingana en la que lo han vuelto esa clase política cada día más ignorante. Hasta pronto doctor Diez Canseco.

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