
En la columna "Piedra de toque" del novel en literarura peruano Mario Vargas Llosa, publicada en el Perú por el diario "La República" del domingo 3 de mayo del 2015, podemos leer un artículo interesante titulado: "País Imprevisible". En este artículo interesante, como suelen ser sus ensayos, Vargas Llosa hace un serio análisis y comentario del modo en que el Perú es visto a nivel internacional como una fuente de inversión para los empresarios extranjeros y un gran país en el cual colocar el dinero, pero que la percepción para el peruano es distinta. Razón no le falta y recordemos que, para Estados Unidos, Cuba, antes de la Revolución de 1959, era un destino atractivo de inversión; pero volvamos a lo nuestro. Es cierto que las percepciones son distintas y eso se debe, según Vargas Llosa, a la prensa que, en un 80%, es poco favorable al gobierno, y ataca a este, mostrando una visión más grave de lo que en verdad ocurre en la problemática social.
Los últimos acontecimientos ocurridos en Tía María nos llevan a ver que desde la Independencia del Perú hasta nuestros días, los peruanos de a pie se encuentran entre dos fuegos con los que no se sienten identificados y, en muchos casos, ni siquiera le dan importancia.He titulado este artículo con dos términos despectivos que usan dos facciones de pensadores en el Perú para descalificarse e insultarse y así podeer entender cómo estas dos líneas de pensamiento y discusión entre una clase intelectual y otra se sigue dando, sin analizar la verdadera importancia de la gente que está involucrada en esos problemas como lo son los campesinos o los agricultores a quienes probablemente defienden o atacan las empresas privadas y los detractores de estas.

El día lunes por la mañana escuchaba el programa de Phillip Butters, hombre polémico y cuestionado en el Perú, catalogado como "facho" por muchos, haciendo una reflexión acerca de los conclictos sociales y señalando que estos, solo benefician a un pequeño grupo que manipula a los campesinos y que al gobierno le ha faltado mano dura, ya que, el presidente debió declarar el "estado de emrgencia", con lo cual los soldados tienen la orden de disparar contra la población civil en caso de defensa. Sabemos que Phillip Butters es defensor abierto de la pena de muerte y de entregar la seguridad de las calles a los soldados. Medidas poco populares para un sector, pero que en su visión, pueden ser una salida al problema de la delincuencia que azota el país. Para él, se está perdiendo dinero con el paro contra la minería y no se garantizan los derechos del empresario. En sus propias palabras, sería necesario saber qué haría el campesino si, como en Estados Unidos, fuera dueño del subsuelo. Estaría a favor, pues lo que se encuentre sería suyo y no del estado. Por lo tanto sería rico. Lo que podría decir a esto es que hace años, cuando explotó lo del "baguazo", tuve la oportunidad de conversar con una persona que pertenecía a una etnia del lugar y su respuesta me pareció bastante contundente porque su manera de pensar era muy diferente a la que yo tenía desde mi pensamiento occidental. Textualmente me dijo, porque hasta el día de hoy lo recuerdo como si fuera ayer, lo siguiente: "la relación de nosotros con nuestra tierra es diferente, la tierra es nuestra madre, nos ha dado todo y de ella salimos y eso es lo que no entienden cuando quieren venderla". Tuve la oportunidad de estar en la selva peruana más de una vez, entrar en grupos nativos y puedo dar fe que piensan de esa manera. Todos recordamos el famoso "Síndrome del perro del hortelano" escrito por Alan García y ùblicado por "El Comercio" el 28 de octubre del 2007. Sería interesante que se revise. Estoy de acuerdo con Phillip Butters en que la persona que agrede a otra con una piedra, cualquier arma o las manos, debe ir presa (entiéndase agresión, no defensa) y que la inversión privada es positiva para el Estado, pero nunca a costa de la salud de los ciudadanos (entiéndase salud de los ciudadanos, no capricho de algunos). Además creo en el estado de derecho, pero no en la vioencia: ya sea del pueblo o de las Fuerzas Armadas, porque nada justifica afectar al otro, y menos que el estado se vuelva garante de la violencia.
Tuve la suerte de escuchar clases de profesores en la universidad que eran, y son, historiadores o antropólogos de primer nivel. Siempre llegué a la conclusión de que la Independencia del Perú fue un acontecimiento de criollos que tenían el poder y que el negro, así como el indio, simplemente cambiaron de amo, pues nunca pudieron ver la diferencia entre un amo u otro. Parece que eso ocurre todavía hoy con el Perú: los amos luchan por lo que quieren y la gente que se supone debería estar en esa lucha, ni se entera de lo que ocurre.

Quiero aclarar que admiro las obras de Vargas Llosa, he leído casi todas y en muchos aspectos estoy de acuerdo con sus planteamientos políticos y me agradan muchos de sus ensayos; sin embargo, en esta ocasión no estoy completamente de acuerdo con este planteamiento; porque me parece que los conflictos sociales en el Perú sí son algo grave desde el momento en que el estado decidió recurrir a la fuerza militar para calmar un conflcto. Estoy de acuerdo en que la solución es la concertación entre los diferentes grupos políticos y sociales y que los problemas debemos resolverlos a través del diálogo; pero no me parece que sean conflictos menores, pues estos afectan social y económicamente al país.
El martes 12 de mayo del 2015, Gustavo Faverón, intelectual peruano que escribió una excelente obra titulada "El anticuario", escribió, además, en su columna "Puente Aéreo" del diario La República un artículo titulado: "Se acabó la máscara". En este artículo denuncia que un grupo de "fachos", disfrazados de liberales se han sacado la máscara al pedir que el gobierno levante las libertades individuales de los ciudadanos al sacar las fuerzas militares y afectar el Estado de Derecho, disparando contra la población civil, llevando a los presos a un curtel militar, donde a experiencia de los peruanos es muy fácil que alguien "desaparezca", y no a prisión donde deberían esprar un juicio.Interesante reflexión, sobretodo si consideramos que cuando el estado, cuando viola derecho constitucionales, puede volverse un delincuente o asesino. Es una garantía constitucional declarar el "Estado de emergencia", pero siempore y cuando la situación lo requiere y se respeten las garantías constitucionales de los ciudadanos.
Me parece que parte del problema también va por un asunto antropológico, es decir, tiene que ver con la concepción que se tiene del hombre y su función en la sociedad. Los países europeos y del Norte de América tiene una concepción más individualista de la persona y su labor en el estado; en cambio, en Sudamérica, al menos en muchos países aún, tenemos una concepción comunitarista, donde la voluntad del grupo es importante para tomar las decisiones. Eso se mezcla con las ideas neo liberales que empiezana entrar a esta parte del mundo.

Nunca me he sentido ni caviar, ni facho; pero tampoco he podido evitar que me cataloguen como uno de los dos, sin querer serlo nunca. Creo que la solución va por el tema del diálogo entre la sociedad política y la sociedad civil, entendiendo los beneficios y lo perjudicial de ambas partes, porque la empresa privada es necesaria dentro del mundo moderno; sin embargo, un diálogo con el pueblo es muy necesario; no con personas que manipulan por ambos lados, sino un diálogo sincero entre el pueblo y el estado, sin mentiras. Además el estado, como garante de nuestros derechos, debe poner las condiciones claras a las empresas privadas y velar porque se cumpla el derecho laboral. Si no apelamos al diálogo, a la razón y al bien del país, será muy difícil llegar a una solución y seguiemos discutiendo acerca de qué es lo mejor, mientras muchos de nuestros compatriotas siguen pelando por no vivir entre la contaminación, pues el hecho de que la minera tenga cuatro años en este tema no garantiza nada, sobre todo en un país donde la corrupción está a la orden del día.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario