
Quiero aclarar que admiro las obras de Vargas Llosa, he leído casi todas y en muchos aspectos estoy de acuerdo con sus planteamientos políticos y me agradan muchos de sus ensayos; sin embargo, en esta ocasión no estoy completamente de acuerdo con este planteamiento; porque me parece que los conflictos sociales en el Perú sí son algo grave desde el momento en que el estado decidió recurrir a la fuerza militar para calmar un conflcto. Estoy de acuerdo en que la solución es la concertación entre los diferentes grupos políticos y sociales y que los problemas debemos resolverlos a través del diálogo; pero no me parece que sean conflictos menores, pues estos afectan social y económicamente al país.
El martes 12 de mayo del 2015, Gustavo Faverón, intelectual peruano que escribió una excelente obra titulada "El anticuario", escribió, además, en su columna "Puente Aéreo" del diario La República un artículo titulado: "Se acabó la máscara". En este artículo denuncia que un grupo de "fachos", disfrazados de liberales se han sacado la máscara al pedir que el gobierno levante las libertades individuales de los ciudadanos al sacar las fuerzas militares y afectar el Estado de Derecho, disparando contra la población civil, llevando a los presos a un curtel militar, donde a experiencia de los peruanos es muy fácil que alguien "desaparezca", y no a prisión donde deberían esprar un juicio.Interesante reflexión, sobretodo si consideramos que cuando el estado, cuando viola derecho constitucionales, puede volverse un delincuente o asesino. Es una garantía constitucional declarar el "Estado de emergencia", pero siempore y cuando la situación lo requiere y se respeten las garantías constitucionales de los ciudadanos.
Me parece que parte del problema también va por un asunto antropológico, es decir, tiene que ver con la concepción que se tiene del hombre y su función en la sociedad. Los países europeos y del Norte de América tiene una concepción más individualista de la persona y su labor en el estado; en cambio, en Sudamérica, al menos en muchos países aún, tenemos una concepción comunitarista, donde la voluntad del grupo es importante para tomar las decisiones. Eso se mezcla con las ideas neo liberales que empiezana entrar a esta parte del mundo.
Nunca me he sentido ni caviar, ni facho; pero tampoco he podido evitar que me cataloguen como uno de los dos, sin querer serlo nunca. Creo que la solución va por el tema del diálogo entre la sociedad política y la sociedad civil, entendiendo los beneficios y lo perjudicial de ambas partes, porque la empresa privada es necesaria dentro del mundo moderno; sin embargo, un diálogo con el pueblo es muy necesario; no con personas que manipulan por ambos lados, sino un diálogo sincero entre el pueblo y el estado, sin mentiras. Además el estado, como garante de nuestros derechos, debe poner las condiciones claras a las empresas privadas y velar porque se cumpla el derecho laboral. Si no apelamos al diálogo, a la razón y al bien del país, será muy difícil llegar a una solución y seguiemos discutiendo acerca de qué es lo mejor, mientras muchos de nuestros compatriotas siguen pelando por no vivir entre la contaminación, pues el hecho de que la minera tenga cuatro años en este tema no garantiza nada, sobre todo en un país donde la corrupción está a la orden del día.






