Durante el primer semestre del año 2007, fui invitado por mi entrañable amigo y maestro, Juan José Salaverry, a seguir un curso acerca de "Teólogos Dominicos Contemporáneos". Acepté la invitación con el mayor de los gustos, pues esta significaba profundizar en un tema de mucho interés, cultura, vida intelectual y apertura de pensamiento; cosas que he disfrutado mucho en mi vida. En el transcurso de los temas conocí con mayor profundidad a un teólogo que despertó interés mucho tiempo atrás: Edward Schillebeeckx, el gran teólogo belga. Al acercarse los 4 años de su muerte (23 de diciembre del 2009), me interesa hacer un pequeño homenaje a este gigante que reflejó lo que podemos entender como una libertd encarnada.
En este artículo, revisaremos los mejores aspectos de su vida y de su obra. Lo veo como algo importante porque nuestra idea de la Iglesia, y en sí, y la de América Latina, es acerca de una Iglesia anquilosada que defiende a los abusadores y a los malvivientes; sin embargo, creo oportuno mostrar dentro de esa idea a hombres como Schillebeeckx, Rahner, Congar, Bonhoffer y otros, quienes intentaron hacer algo mejor y diferente.
En una entrevista publicada con el nombre "Soy un Teólogo Feliz", Edward Schillebeeckx explica cómo fue citado tres veces por la "Congregación para la Doctrina y la fe". Las citaciones fueron de la siguiente manera:
- 1. En 1968 por su actitud abierta hacia la secularización. Schileebeckx proponía una apertura hacia los laicos como parte fundamental de la Iglesia. Construyó una fuerte crítica contra una jerarquía eclesial anquilosada en el pasado. Sin ninguna intención de abrirse al nuevo mundo. que ya venía con los cambios propuestos por el Concilio Vaticano II.
- En 1979 por su libro "Jesús la Historia de un Viviente". Esta obra fue una revolución en la historia de la Teología. En ella Schillebeeckx introduce el estudio crítico para intentar acercarnos al "Jesús histórico" y tratar de entender hasta qué punto el Jesús bíblico es cercano o lejano al personaje que vivió en la Palestina romana de los primeros siglos de nuestra era.
- En 1984 por el tema del ministerio eclesial para laicos. En este punto Schillebeeck propone un ministerio especial para los laicos, que tenga carácter sacramental y que con esto puedan consagrar la Eucaristía; cosa que en la iglesia está reservada para clérigos.
Estos procesos los afrontó bajo dos prefectos distintos. El último fue frente a Joseph Ratzinger y el estilo fue diferente, pues no era un tribunal, si no, una entrevista donde no se podía saber a ciencia cierta cuál era la intención del prefecto. Con mucho orgullo, Edward Schillebeeckx afirma que él nunca salió con una condena de esos tres procesos. Además es verdad la amistad y la ayuda de otro gigante de la época: Karl Rahner.
En cuanto a la filosofía, Edward Schillebeeckx abre la puerta a la "Hermenéutica", área filosófica, hasta ese momento, relativamente nueva y que trata de interpretar la realidad desde sus diferentes manifestaciones. La hermenéutica es un área propia de la posmodernidad, donde el hombre deconstruye la realidad y trata de "tumbarse" las supuestas seguridades que hasta ese momento teníamos. Schillebeeckx usa la hermenéutica para interpretar la Biblia y afirmar que todo comienza con una experiencia y esa experiencia, es interpretada a lo largo de los siglos, siendo esa la historia de los textos bíblicos y de cualquier escritura: la interpretación de un hecho histórico.
En cuanto a su vida académica, fue profesor en las universidades de Nimega y Lovaina, perito consultor en el Concilio Vaticano II y co fundador de la revista "Concilum". Además de muchas obras y artículos especializados. Con 95 años nunca se arrepintió de la decisión que tomó siendo aún un adolescente y entrar en la Orden de Predicadores, la cual fue su casa durante casi toda su vida, como confesó en la entrevista de "Soy un Teólogo feliz"
Aporte importante no solo para la vida intelectual, sino para entender que la vida es un largo proceso por el cual todos pasamos, pero que hay modos de pasar por ella de acuerdo al modo en que nos tica vivirla para poder decir al final de ella qué hemos hecho para que ese paso se note.



