Los que hemos leído ese precioso libro titulado "La República" de Platón, llegamos a entender que los modelos de estado y de hacer política pueden ser diferentes. Antes de empezar esta reflexión quiero agradecerle a algunos de mis alumnos, que habiendo escuchado las clases de Platón, han sentido un gusto por este autor, aunque el gusto definitivamente no es de todo, es una parte importante en la labor filosófica.
Las obras de Platón se encuentran divididas en tres etapas: De juventud, madurez y vejez. Las de madurez son en las que se encuentra el pensamiento mejor diseñado por el filósofo. Entre estos diálogos, el que conserva lo mejor del pensamiento de Platón es "La República". Sócrates, que es usado por Platón como personaje principal del diálogo, explica a través del argumento cómo debe ser el modelo del Estado: aristocrático y elitista.
Aclaremos algunos puntos de la obra para poder entrar en las opiniones. En el diálogo podemos leer cómo se propone un Estado en el cual tenemos tres tipos de hombres relacionados con una parte del alma:
a. Artesanos o labradores. Hombres de trabajo. Les corresponde la parte apetitiva del alma.
b. Guerreros o guardianes. Hombres aventureros y fuertes. Les corresponde el espíritu del alma.
c. Gobernantes o filósofos. Hombres inteligentes y racionales; listos para tomar decisiones. Les corresponde la razón del alma.
Como podemos apreciar, cada hombre ocupa un lugar en el Estado de acuerdo a su alma. La pregunta que se nos puede venir a la mentes es: ¿Cómo sabe un hombre qué parte del alma posee para encontrar su lugar? Eso ocurre porque el hombre se dará cuenta de acuerdo a sus gustos. Eso también puede ser correcto y ocurre. Cada persona debe hacer lo que le parece mejor en esta vida; siempre que esa felicidad no afecte de manera negativa al otro.
Puede resultar, y resulta, un tanto arrogante que Platón ponga a los filósofos como gobernantes del Estado, pues él es filósofo. Además los dos filósofos que debieron haber gobernado el Estado, según él, eran Sócrtaes, que fue el hombre más sabio que tuvo Atenas y fue asesinado por los sofistas debido al temor a la verdad que este filósofo ayudaba a desentrañar, y el mismo Platón que fue el alumno y el otro hombre que conocia el Sumo Bien. Ambos habían salido de la Caverna de la que se habla en el Libro VII de La República y en la que están los hombres que viven entre sombras y que deben ser sacados por los filósofos que conocen la parte de afuera, donde encontramos la luz del sol y la verdad.

Muchas son las críticas al pensamiento de Platón y el lector podrá hacer las suyas. Es más, yo tengo las mias. Sin embargo, es parte de mi trabajo presentar el pensamiento del autor, poner algunas de mis opiniones y ayudar al lector a que pueda formular las suyas, sin hacer suyas mis ideas pues como dice Lor Henry Wutton, el utilitarista y genial personaje de Oscar Wilde en "El Retrato de Doryan Gray": "La influencia es inmoral desde todo punto de vista e incluso desde el punto de vista científico, porque haces que los otros piensen con tus ideas y no con las suyas propias". Por ende, y habiendo hecho la salvedad, continuaré con el análisis.
Al tener cada hombre una ubicación en la sociedad, el problema podría radicar en que no estamos acostumbrados a eso, es más creemos en la libertad que tiene cada hombre de elegir su vida. Eso es cierto y no se debe evitar esa libertad. En el diálosgo, Platón propone que para procrear mejores ciudadanos es legítimo "hacer trampas" tratando que los "mejores hombres" se relacionen sexualmente con las "mejores mujeres" y así tener mayores probabilidades de tener "mejores ciudadanos". Eso, en nuestro siglo puede leerse como algo terrible; sin embrago, tampoco podemos ser anacrónicos. Platón es hijo de un momento histórico.
El tener una élite política no resulta ser algo negativo, es más, creo que la política debería ser elitista hasta cierto punto. No estoy diciendo racista, pues la raza no es un concepto jurídico, y menos aún, político, pero sí creo que la clase política de un país debe ser escogida con mucho cuidado. En la mayoría de nuestros países latinoamericanos no hay mayor requisito para entrar en la clase política. Por ejemplo: en Perú, según el Título IV de la Constitución, se requiere: 25 años, peruano de nacimiento y gozar de derecho a voto. Caso parecido es en los otros países. Desde este punto podríamos preguntarnos: ¿Por qué otros países están mejor si los requisitos son parecidos? La respuesta está en que no estamos preparados para vivir una política de servicio, sino de hacer dinero y servirse del Estado.
c. Gobernantes o filósofos. Hombres inteligentes y racionales; listos para tomar decisiones. Les corresponde la razón del alma.
Como podemos apreciar, cada hombre ocupa un lugar en el Estado de acuerdo a su alma. La pregunta que se nos puede venir a la mentes es: ¿Cómo sabe un hombre qué parte del alma posee para encontrar su lugar? Eso ocurre porque el hombre se dará cuenta de acuerdo a sus gustos. Eso también puede ser correcto y ocurre. Cada persona debe hacer lo que le parece mejor en esta vida; siempre que esa felicidad no afecte de manera negativa al otro.
Puede resultar, y resulta, un tanto arrogante que Platón ponga a los filósofos como gobernantes del Estado, pues él es filósofo. Además los dos filósofos que debieron haber gobernado el Estado, según él, eran Sócrtaes, que fue el hombre más sabio que tuvo Atenas y fue asesinado por los sofistas debido al temor a la verdad que este filósofo ayudaba a desentrañar, y el mismo Platón que fue el alumno y el otro hombre que conocia el Sumo Bien. Ambos habían salido de la Caverna de la que se habla en el Libro VII de La República y en la que están los hombres que viven entre sombras y que deben ser sacados por los filósofos que conocen la parte de afuera, donde encontramos la luz del sol y la verdad.

Muchas son las críticas al pensamiento de Platón y el lector podrá hacer las suyas. Es más, yo tengo las mias. Sin embargo, es parte de mi trabajo presentar el pensamiento del autor, poner algunas de mis opiniones y ayudar al lector a que pueda formular las suyas, sin hacer suyas mis ideas pues como dice Lor Henry Wutton, el utilitarista y genial personaje de Oscar Wilde en "El Retrato de Doryan Gray": "La influencia es inmoral desde todo punto de vista e incluso desde el punto de vista científico, porque haces que los otros piensen con tus ideas y no con las suyas propias". Por ende, y habiendo hecho la salvedad, continuaré con el análisis.
Al tener cada hombre una ubicación en la sociedad, el problema podría radicar en que no estamos acostumbrados a eso, es más creemos en la libertad que tiene cada hombre de elegir su vida. Eso es cierto y no se debe evitar esa libertad. En el diálosgo, Platón propone que para procrear mejores ciudadanos es legítimo "hacer trampas" tratando que los "mejores hombres" se relacionen sexualmente con las "mejores mujeres" y así tener mayores probabilidades de tener "mejores ciudadanos". Eso, en nuestro siglo puede leerse como algo terrible; sin embrago, tampoco podemos ser anacrónicos. Platón es hijo de un momento histórico.
El tener una élite política no resulta ser algo negativo, es más, creo que la política debería ser elitista hasta cierto punto. No estoy diciendo racista, pues la raza no es un concepto jurídico, y menos aún, político, pero sí creo que la clase política de un país debe ser escogida con mucho cuidado. En la mayoría de nuestros países latinoamericanos no hay mayor requisito para entrar en la clase política. Por ejemplo: en Perú, según el Título IV de la Constitución, se requiere: 25 años, peruano de nacimiento y gozar de derecho a voto. Caso parecido es en los otros países. Desde este punto podríamos preguntarnos: ¿Por qué otros países están mejor si los requisitos son parecidos? La respuesta está en que no estamos preparados para vivir una política de servicio, sino de hacer dinero y servirse del Estado.
Una élite política permitiría que a la hora de poner un requisito para que alguien sea congresista no solo se le pida la edad y la nacionalidad, sino un título universitario, un diplomado en ciencias políticas y otros requisitos de labor social y académica. Es cierto que los estudios no hacen a la persona más honesta. Para eso se tiene que confiar y pedir los requisitos que la justicia y la ley nos da; pero lo que sí nos puede dar los estudios es la garantía de una clase política mejor preparada y sentir que le pagamos a una persona que sabe lo que hace y no a un ignorante que va a jugar michi, coomer pollo, robar cable y demás proezas de nuestra clase política. Es más los sueldos deberían bajarse y que sigan en susu funciones, reuniéndose solo para los fines que el Congreso requiere, pero eso será tema posterior.
No se puede negar que la teoría del Estado de Platón es interesante y nos puede ayudar a entender que la clase política no necesariamente es cualquiera. Entiendo que puede ser hasta polémico en nuestro tiempo, ya que todos los ciudadanos tiene derecho a elegir y ser elegidos y que tener un título tampoco es garantía de hacer una buena función política; pero sí creo que al ser un servicio a los ciudadanos, la persona que va a entrar en la sociedad política, debe estar preparada para dar un mejor servicio al Estado y no estar preparado para servirse del Estado.

No se puede negar que la teoría del Estado de Platón es interesante y nos puede ayudar a entender que la clase política no necesariamente es cualquiera. Entiendo que puede ser hasta polémico en nuestro tiempo, ya que todos los ciudadanos tiene derecho a elegir y ser elegidos y que tener un título tampoco es garantía de hacer una buena función política; pero sí creo que al ser un servicio a los ciudadanos, la persona que va a entrar en la sociedad política, debe estar preparada para dar un mejor servicio al Estado y no estar preparado para servirse del Estado.
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