sábado, 30 de marzo de 2013

KEROSENE Y POPEYE. DOS PAÍSES, UN PROBLEMA SIMILAR: LA MEMORIA SELECTIVA

Con motivo de la transmisión en el Perú de la serie acerca de la vida de Pablo Escobar, por curiosidad decidí terminar de verla por otro medio y con más curiosidad decidí buscar información de aquella época en Colombia. Descubrí que el único sicario que ha sobrevivido del "Cartel de Medellín"es John Jairo Velásquez "Popeye". Su testimonio ha sido importante para los colombianos, ya que eso los ha ayudadado en la recontrucción de la historia en su país. En una entrevista para "Caracol" da un testimonio que puede resultar escalofriante y sobre el cual, volveremos unos párrafos más abajo.
En el Perú también tuvimos un personaje durante el juicio a Alberto Fujimori, que en mi opinión fue tan o más importante que el mismo Santiago Martin Rivas, me refiero a Jesús Sosa "Kerosene", cuya participación en los crimenes dentro del estado no solo están relatados en el juicio, sino magistralmente en la obra de Ricardo Uceda "Muerte en el Pentagonito". En esta obra se hace la recopilación de la época a través del testimonio del mismo Jesús Sosa.



Entre ambos personajes encontramos algo común: Excusar sus crímenes detrás del "daño colateral". Cuando Jairo Velásquez, "Popeye", es entrevistado por el hijo de Gerardo Arellano, quien fuera víctima del atentado en el avión de Avianca, con la mayor frialdad del mundo le xplica que su padre era un daño colateral de la guerra, pues textualmente afirma "Nosotros estábamos en una guerra contra el Estado colombiano por la no extradición de colombianos... Pablo Escobar era nuestro líder y nuestro dios y cualquiera que quisiera ir contra nuestro líder y dios, nosotros íbamos contra estas personas...Ese día fue un atentado fallido porque no murió el ex presidente César Gaviria Trujillo. Pablo Escobar no sabía que ahí iba su padre, a Pablo Escobar no le importaba su padre, a nosotros no nos importaba la vida de su padre, no nos importaba que usted tuviera dos años. Nosotros estábamos en una guerra ciega, que para mí ahora es errada...". Esto lo dijo en el contexto del intento de asesinato del entonces candidato César Gaviria, quien debía viajar en dicho avión. En este testimonio podemos apreciar la frialdad de sus palabras y el modo tan duro de decir las cosas.

En el caso de Sosa Saavedra, también tenemos sus declaraciones en el juicio a Alberto Fujimori y en el libro de Ricardo Uceda antes citado. Jesús Sosa declara ante Ricardo Uceda sus inicios en "Los Cabitos" desapareciendo cadáveres que tuvieron que desenterrar, pasando por los primeros años del servicio de inteligencia, donde una de sus primeras misiones fue la desaparición del agente ecuatoriano Enrique Duchella, la conformación del grupo "Escorpio" y por último la conformación del "Grupo Colina", con el que se cometen los atentados de "Barrios Altos" y "La Cnatuta", donde este último traerá consecuencias fatales por errores en el momento de "desaparecer los cuerpos". Como podemos leer un interesante trabajo de investigación.

Lo más interesante es que en ambos casos, los dos asumen haber cumplido con su deber. Velásquez con su frialdad y Sosa Saavedra, cuando afirma en el juicio haber luchado una guerra que no tenía ideología y que fue ganada por el ejército y rendirle tributo a los que lucharon. No podemos negar que toda guerra tiene un daño colateral, pero los abusos que se cometieron en la época del terrorismo, tanto por militares, como por terroristas no son algo que sea fácil de olvidar, sobre todo para el que se encuentra en el medio de dos bandos. En el caso de Velásquez, el afirmar que cumplía las órdenes de Pablo Escobar para asesinar a gente inocente por dañar al que quería dañar a su jefe, también es un testimonio de frialdad.

Mucha gente puede pensar que estos hombres están loscos o transtornados, cosa que es muy lejana de la verdad, pues ninguno de los dos expresa incoherencias en sus afirmaciones; por el contrario se muestran cuerdos y concientes de lo que hicieron en su momento.

Todo esto puede ser olvidado, sobre todo ahora que estamos en una etapa de "resurrección" en cuanto los movimientos subversivos. Cada día se dan las condiciones sociales que llevaron al país por ese camino. Tal vez no la misma pobreza en todos los sectores, pero sí en muchos, la inseguridad y la insatisfacción de los ciudadanos con una democracia que cada día parece cualquier cosa, menos la traducción de la "voluntad general del pueblos" de la que hablaba Jean Jaques Rousseau.

El filósofo búlgaro Tzevetan Todorov, Príncipe de Asturis 2008, en su obra "Los abusos de la memoria", nos explica cómo el control de la memoria en los estados totalitarios es importante, pues con eso pueden controlar la sociedad. Todorov habla de una memoria selectiva que recuerda lo que necesita y olvida lo no necesario. Desde estas afirmaciones de Todorov, podemos preguntarnos. ¿Hasta dónde está llegando en nuestro país el olvido? ¿Por qué esto parace ser un mal normal en el mundo?. Pues tanto Colombia, como el Perú, que pertenecen a la misma parte del mundo, y con historias similares, parecen estar olvidando lo que ocurrió en un pasado que no tiene más de 30 años. Parece que los estados totalitarios, disfrazados de democracias, están haciendo que nuestra memoria selectiva, empieze a seleccionar de acuerso a la conveniencia de algunos. ¿Tendrá esto relación con los nuevos "planes de la educación" propuestos por los que "saben de educación" e ignorar a los que "no sabemos" de esta importante materia?. La historia lo dirá.

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