Hace mucho tiempo que no tenía la oportunidad de ver en una sola cartelera dos películas de tan buena calidad que me llevaran a una reflexión profunda como ha ocurrido en estas últimas semanas con nuestra cartelera local.
Hace cinco años, con el estreno de El Joker, escribí en este mismo espacio, un texto en el que comentaba las similitudes, así como el análisis del personaje, a la luz del existencialismo. En esta oportunidad, creo que el análisis se puede hacer basándose en el Deconstruccionismo y la Fenomenología, son de las disciplinas filosóficas más complejas.
No recuerdo en todos los años que llevo viendo cine, una secuela que tenga la intención directa de destruir una precuela. En el caso de El Joker 2, la intención de Todd Phillips es clara: destruir al personaje que ayudó a construir hace cinco años y que a Joaquin Phoenix lo llevó a ganar un Premio Oscar como mejor actor.
Una de las máximas del Deconstruccionismo Filosófico consiste en desestabilizar los significados establecidos mostrando las múltiples interpretaciones que puede haber y esto nos lleva a ubicar las diferentes interpretaciones y contradicciones dentro de los textos, así como los elementos que componen la realidad. Desde esta perspectiva, la película de la duda Phillips-Phoenix cumple con las funciones del Deconstruccionismo, pues no solo desestabiliza la ley de la continuidad muchas veces poco original de una secuela, sino que, además nos transporta a una nueva, diferente y fresca función dentro de las secuelas: la destrucción de su precuela y reinventar al personaje.
Es hasta cierto punto entendible la decepción de un grupo de fanáticos del personaje, ya que lo esperado es una continuidad; sin embargo, lo que presenta la pantalla es lo inesperado; este aspecto lo hace interesante: la interpretación diferente de aquello que se espera del personaje: que se realice una acción y termine ejecutando otra.
La Sustancia es una película que pertenece al género “Splatter” el cual es perturbador y no apto para todo público. En él encontramos características relacionadas con la violencia extrema, escenas brutales y sangrientas, así como un excesivo uso de efectos especiales para simular la muerte y las heridas sangrientas; sin embargo, lo que más nos interesa es la trama.
La película nos transporta por la historia de Elizabeth Sparkle (Demi Moore) una ex diva del cine, quien incluso tiene una estrella en el Paseo de la Fama y que, en la madurez de su vida, conduce un programa de aeróbicos al estilo de la década de la década de los ochentas. Su carrera entró en una etapa de decadencia y es despedida por el utilitarista y malvado jefe de la Cadena Televisiva, Harvey (Dennis Quaid). Ante la angustia de ver su mundo destruido, ella decide por recomendación de un enfermero, consumir “La Sustancia”. Esta es un químico que tiene indicaciones muy estrictas de uso: sirve para sacar tu yo potenciado, es decir, dos partes de una única persona, pero debiendo ambas convivir por turnos de una cantidad de días una y otra cantidad de días la otra persona que conviven en una sola persona. Al comienzo todo funciona, pues la nueva persona joven cumple bien el rol; sin embargo, al pasar las semanas, el trato se va alterando y, esto tre nefastas consecuencias para ambos seres que comparten la misma vida.La situación entre ambas personas se altera porque el ser humano es un ser naturalmente egoísta y nunca se conforma con una oportunidad. Esto es debido a la naturaleza humana que no le interesa a quien sacrifique siempre que consiga su objetivo.
Esta película nos muestra, de una manera didáctica, cruda y real, la decadencia humana contemporánea que se refleja en una conciencia prejuiciosa alimentada por una sociedad construida para que el ser humano sea carente e infeliz siendo esta infelicidad fomentada por los medios de comunicación y de la sociedad de consumo contemporánea. Esta sociedad es el medio para vivir y mantenerse a través de expresiones sociales como la moda, el consumo y la belleza desde una apreciación banal del concepto.
La propuesta de la Fenomenología ante esta segunda parte de la realidad es útil para entender esta situación. En primer lugar, debemos entender que esta corriente filosófica se centra en el estudio de la conciencia tal como esta se vive: sin restricciones, prejuicios o interpretaciones externas, es decir, describir los fenómenos tal y como estos son.
Para entender mejor la propuesta, resulta imperativo definir definir dos conceptos importantes: conciencia y fenómeno: La conciencia es entendida desde la fenomenología como el núcleo fundamental de la experiencia humana, es decir, la conciencia es aquello que da sentido y constituye a los fenómenos y es intencional: es conciencia de algo, es trascendente, capta a los fenómenos fuera de sí misma; es flujo, esto es, no es estática, sino que está en continuo flujo de experiencias y es subjetiva: el yo viviente participa en la constitución del significado.En cuanto al fenómeno, hablamos de aquello que se muestra o aparece a la conciencia tal y como es vivido o experimentado directamente. Estos fenómenos, contrariamente a lo que podemos imaginar, no necesariamente son materiales; los fenómenos no se definen por su naturaleza física, sino por el hecho de aparecer en la conciencia y ser vivido o percibido. Estas experiencias pueden ser experiencias del mundo físico, así como pueden ser experiencias internas, imaginarias o abstractas.
En cuanto a los fenómenos no materiales que debemos revisar, encontramos las emociones, los pensamientos y las experiencias espirituales (éticas y estéticas). Cabe aclarar que en la filosofía de Edmund Husserl el interés no está en distinguir entre el fenómeno material y el no material, sino el describir cómo estos fenómenos se dan a la conciencia. El modo para llegar a esta reducción fenomenológica consiste en “desaprender lo aprendido para aprender lo nuevo”.
La Fenomenología no trata la degradación de la conciencia porque su interés es describir a los fenómenos tal y como estos son, pero sí puede desviarse, ocultarse o perder claridad. Por ejemplo, para Edmund Husserl, la conciencia puede perder claridad cuando está cargada de prejuicios. Luego, es necesaria una búsqueda de claridad a través del aprender y desaprender.
Bajo estos conceptos, la degradación del ser se dará en tanto el prejuicio domine la humanidad y esto nos llevará a una existencia inauténtica heideggeriana en la que el hombre reemplaza la angustia de su existencia por la superficialidad de una vida de negación.
Estos elementos de superficialidad, negación y prejuicios de la conciencia son elementos evidentes en “La Sustancia”. En esta película se nos muestra esa sociedad vacía, carente de conciencia, inautenticidad, prejuicios y banalidad es la no aceptación de su ser.


