En una nueva demostración de su nefando poder, limitada capacidad de razonamiento, poco interés por el bienestar del ciudadano, y menos del país; los fujimoristas y sus nuevos aliados, los apristas, se censuraron la semana pasada al ministro Jaime Saavedra porque, según ellos, no está cumpliendo bien su función. ¡Me sorprende la capacidad de nuestros congresistas!
Creo que han sido bastante expuestos en estas semanas los argumentos en defensa del ministro Saavedra, pero me parece interesante recordarlos y analizarlos un poco. La madre del cordero, como ya todos sabemos, es la ley universitaria, la cual, regula y tiene como intención, según su primer artículo, promover un mejor servicio educativo a través de la supervición. Yo estoy de acuerdo con que la universidad debe ser una institución autónoma en su enseñanza y su línea; sin embargo ¿Qué línea puede tener una universidad como la que regenta el señor Acuña o el señor Luna, sino la de llenarse los bolsillos a costa de la buena fe de la gente que es engañada por un nivel académico paupérrimo a través de su búsqueda de clientela con sus famosos "padrinazgos" ¿No es función del estado cuidar que los ciudadanos no sean estafados? Habría que preguntarle a estos señores que en más de una ocasión han afirmado no leer, pero sí ser dueños de una universidad.
Siento lástima por Luis Gallarreta, pues nunca pensé que dentro de esa persona, que en sus primeras campañas parecía ser decente, hubiera un esbirro oculto del fujimorismo. Afirmar que el presidente debe buscar 18 ministros nuevos, quiere decir que ningún ministro elegido por el presidente Kuczynski es apto para él, pero después de sus ignorantes declaraciones probablemente soy uno de los peruanos que dirá: "debemos buscar 72 congresistas nuevos" porque lo único que siguen demostrando la banda de fujimoristas es que siguen siendo un grupo de prepotentes, que lo último que les importa es el bien del país; pero claro, qué se puede esperar de un grupo donde la mujer que los lidera alguna vez dijo que la depresión es algo para perdedores.En cuanto al otro atacante del fujimorismo, el señor Becerril, demostró una vez más ser un tipo falaz, porque querer descalificar la opinión del congresista Lescano con una alusión a un juicio con su hermana, es un ataque a la persona, y de los más bajos Deberían pedirle que se mida en sus declaraciones, ya que lo único que ha logrado es demostrar su falta de educación.
Literalmente el artículo 6 de la ley universitaria, acerca de los fines de la universidad, dice:
"Artículo 6. Fines de la universidad. La universidad tiene los siguientes fines:
6.1 Preservar, acrecentar y transmitir de modo
permanente la herencia científica, tecnológica,
cultural y artística de la humanidad.
6.2 Formar profesionales de alta calidad de
manera integral y con pleno sentido de
responsabilidad social de acuerdo a las
necesidades del país.
6.3 Proyectar a la comunidad sus acciones y
servicios para promover su cambio y desarrollo.
6.4 Colaborar de modo eficaz en la afirmación de la
democracia, el estado de derecho y la inclusión
social.
6.5 Realizar y promover la investigación científica,
tecnológica y humanística la creación intelectual
y artística.
6.6 Difundir el conocimiento universal en beneficio
de la humanidad.
6.7 Afirmar y transmitir las diversas identidades
culturales del país.
6.8 Promover el desarrollo humano y sostenible en
el ámbito local, regional, nacional y mundial.
6.9 Servir a la comunidad y al desarrollo integral.
6.10 Formar personas libres en una sociedad libre."
Yo me pregunto si alguna universidad de baja categoría que están peleando contra esta ley, tiene como finalidad alguna de las mencionadas. Eso solo se logra con docentes preparados, un trabajo serio, una sana competencia para el ingreso y un asentada conciencia en los directivos de la universidad acerca de los profesionales que requiere el país para salir adelante; no una institución que solo marca el clientelaje como pauta. Acá no funciona "el cliente siempre tiene la razón" porque estamos hablando de la formación de la futura clase dirigente del país; no de vender productos en un mercado, una cantina o un restaurante.
Veremos en estos días cuál es el resultado del diálogo entre el presidente Kuczynski y Keiko Fujimori, así como los nuevos "arreglos" políticos. Solo espero que esos arreglos beneficien en algo a los ciudadanos y no como se ha estado haciendo política en los últimos años: al margen del pueblo y al cuidado de bienes particulares que no benefician en nada al pueblo.
Se puso en el tapete el tema del voto de confianza y la ley, promovida por la Constitución de 1993, hija de fujimorismo, acerca de este punto dice literalmente la Constitucón vigente: "Artículo 134. el presidente de la República está facultado para disolver el Congreso si este ha censurado o negado su confianza a dos concejos de Ministros" Esto quiere decir que su propia ley los limita; sin embargo, Mauricio Mulder dice que el Parlamento también puede destituir al Presidente, y lo hace en un tono amenazador. Esto nos lleva a comprender que hay una pelea entre quién destituye a quién, pasando el bien de los ciudadanos, como es costumbre, a segundo plano. Para agregarle una cereza al postre, durante el debate en el Congreso, el señor Mulder la pasó alegando que el problema del Ministerio de Educación es la corrupción en esa cartera, y lo que me da risa es que pareciera que fuera educación la única cartera, o peor aún, la única institución del Estado donde hay corrupción; pero se hizo justicia y salió el escándalo de las computadoras compradas del estado, sin pasar por un proceso de licitación.Personalmente no creo que un ministro al que se le prueba un acto de corrupción debe quedarse en el cargo; sin embargo, en el caso del ministro Saavedra, ha sido la excusa perfecta para tratar de distraer a la opinión pública y demostrar su poder, pero no han logrado su cometido; por el contrario, solo han logrado que la mayoría de la sociedad civil se encuentre cada día más indignada por los actos de corrupción que abundan en el Parlamento, y el modo indignante en que, con nuestro dinero, se regalan canastas, gratificaciones y otros beneficios que la mayoría de ciudadanos a pie no tenemos.