Esta semana se ha desatado una dura polémica debido a una opinión emitida por el cardenal Juan Luis Cipriani en un programa que conduce a través de Radio Programas del Perú. Yo no soy oyente de ese programa, ni amigo del cardenal, pero me dediqué a buscar las declaraciones, porque en mi opinión, muchas veces solemos sacar de contexto las frases y las palabras para poner lo que queremos escuchar, y cuando es una figura polémica, como el Arzobispo de Lima, mucho mejor.
Juan Luis Cipriani es un hombre con muchos anticuerpos en nuestra sociedad y yo deseo proponer algunos puntos que podrían ayudarnos a la reflexión. En primer lugar, es muy popular ir contra la Iglesia y todo lo que tenga que ver con el tema religioso; al nivel que leí algunos comentarios como el siguiente: "El señor Cipriani debe ubicarse y dedicarse a su rol y no entrometerse en lo que no es su asunto" Yo quisiera preguntar ¿Cuál es el rol del señor Cipriani? ¿Cuál es el asunto acerca del cual él no debe opinar? Hasta donde tengo entendido, él ha opinado acerca de un tema moral y social como es la violación, el aborto y el autorespeto de la mujer (la pertinencia de su opinión la cuestionaremos más abajo) y tanto el tema moral y social son temas que le interesan a las religiones; no solo a los católicos, también a los evangélicos, musulmanes, judíos y todas las religiones, así como opinó el señor Cipiani, podía opinar el señor Lay, o el que escribe este artículo, que es un ciudadano de a pie. Vuelvo a preguntar: ¿No tiene el derecho el señor Cipriani de opinar abiertamente sobre temas de moral y sociedad? Y si no lo tiene ¿Por qué yo sí lo tengo?
En segundo lugar, el mundo contemporáneo ve con buenos ojos aquellas personas que opinan de manera semejante a la mayoría y como está de moda ser liberal, es bueno serlo. Si opinas diferente eres un retrógrada o un homofóbico, cuando lo único que pasas a ser es víctima de falacias "ad hominem" por pensar diferente de los que se declaran liberales. Siempre he pensado que las etiquetas solo sirven para diferenciarnos en un mundo donde se supone buscamos cada día ser más iguales. Es una contradicción bastante complicada, debido a que nos encanta lanzarnos puyas e improperios en lugar de recurrir a la argumentación y el res`peto como bases de la sociedad ¿No se supone que la liberalidad propone el diálogo entre opiniones contrapuestas? Entonces sería bueno dejar las etiquetas de "liberales" o "conservadores" y proponer diálogos argumentativos racionales y dejarnos de emotivismos acerca de temas urgentes.
Otra frase que enciende polémica es cuando afirma: "Las estadísticas nos dicen que hay abortos de niñas, pero no es porque hayan abusado de las niñas, son muchas veces porque la mujer se pone como en un escaparate provocando". Acerca de este comentario, en la primera parte se puede entender que él toca el tema del aborto y la justificación que se le da al aborto en caso de violación a las niñas. "Hay abortos de niñas, pero no porque hayan abusado de las niñas" Acá no niega que haya abuso de niñas, lo que niega es que el aborto se dé por esa causa, es decir por la violación de niñas, sino que se quiere justificar el aborto. La Iglesia Católica está en contra del aborto en cualquiera de sus formas y es el derecho de los católicos de pensar así, ¿Por qué queremos que piensen de otra manera? Parece que deseamos una Iglesia Católica "liberal" y si no o es, no debe aceptarse ¿Eso es ser liberal? Dejo las preguntas.
Definitivamente la mujer no es culpable de que abusen de ella y en ese aspecto el cardenal Cipriani ha pedido disculpas públicas por el mal entendido de sus declaraciones, diciendo que él no está de acuerdo con ningún tipo de maltrato hacia la mujer y que se le mal interpretó; sin embargo toda la gente sigue acusándolo de retrógrada e insultándolo en las redes y yo pregunto: ¿El cardenal Cipriani no puede equivocarse? ¿Siempre entendemos todo a la perfección y lo entendimos muy bien? ¿No es parte del prejuicio que se ha creado en torno a este personaje lo que nos lleva a lapidarlo? Dejo esas preguntas.
Para concluir quiero aclarar que el cardenal Cipriani no es "santo de mi devoción", sin embargo me parece que esta vez ha sido mal interpretado, así como creo decente y razonable tratar de entender unas declaraciones que como hemos visto, pueden concordar con muchas cosas que piensa la gente hoy en día. Todos somos libres, pero muchas veces no nos gustan las consecuencias de nuestra libertad y nos cuesta entender que una consecuencia de nuestra libertad es el respeto de la libertad ajena de opinar, rebatir y equivocarse. Quiero concluir mi artículo citando e invitando a que lean la columna del día 1 de agosto del 2016 de Aldo Miyashiro en el diario "La República" titulada "Nos jode todo". Un buen comentario que podría complementar lo que hemos tratado de explicar. 