Tabaré Vazquez ganó en Uruguay, Dilama Rousseff gana en Brasil, la izquierda cae en Portugal y la ultra derecha gana en Francia. Mexico se desangra con el nuevo PRI, Grecia quiere salir del Euro. Interesantes puntos de análisis en la política internacional y nos llevará a entender de qué modo continuará ese interesante antagonismo que iniciara Karl Marx y Adam Smith en el contexto de la Revolución Industrial.
Cuando he tenido la fortuna de explicar la filosofía de Karl Marx a mis alumnos siempre he tratado que entiendan la sensibilidad social del filósofo para denunciar una estructura que en su momento, y en este siglo también, fue injusta. Distinguir que cuando hablamos de Karl Marx no estamos hablando necesariamente de los marxistas, pues muchos de ellos han hecho daño al pensamiento; sin embargo, es cierto que Marx no deja grandes pistas acerca del modo en que se va a dirigir el estado comunista una vez que llegamos a él.
Caso más difícil es el de Brasil, donde después de dos períodos de Lula da Silva, vienen dos períodos de Dilma Rousseff quien dirige en nombre del Partido de los Trabajadores el cuarto período de este grupo enfrentando muchas dificultades, entre ellas: el caso de corrupción por la compra de Petrobras durante su gobierno donde están involucrados personajes de su administración; sin embargo, muchos piensan que es un gobierno que ha peleado bastante contra la delincuencia. Caso para el análisis de una izquierda que queda debilitada y que tiene la oportunidad de replantearse las cosas a través de las nuevas alianzas que debe trabajar con los países vecinos.
Si las cosas se ponen de esa manera en América, Europa está un poco parecida, pero con una fuerte tendencia de las derechas a retomar el poder en países fuertes como en Francia donde la ultra derecha está por volver ante un descontento con el gobierno de Hollande debido a su política de apertura con los migrantes que se ha combinado con el ataque de un grupo extremista a periodistas y dibujantes de "Charlie Hebdo". Un dulce para los grupos ulta conservadores de derecha que ganaron las elecciones internas en Francia y son fuertes candidatos a dirigir el país.
En Grecia, la posibilidad de una victoria de un gobierno de izquierda, dirigido por el grupo SYRIZAS en la persona de Alexis Tsipras es peligroso, pues puede volver al país, que en algún momento fue la cuna de la democracia, en una izquierda radical que pedirá una nueva negociación del euro con los otros países del bloque. Esto puede ser contraproducente, pues todos los extremos son difíciles y negarse a pagar la deuda externa o renegociarla, como ellos lo llaman, debilitaría la democracia y la Unión Europea. Es una medida populista y solo trae soluciones inmediatas. La solución para el problema de Europa no es negarse a pagar la deuda externa o "renegocirala", que al fin y al cabo es lo mismo, sino es "remando todos en la misma dirección". Problema para Ángela Merkel y una Alemania que trata de jalar con toda la Unión Europea. Una pseudo izquierda más que nos trae problemas.
Como podemos apreciar el problema del antagonismo entre el comunismo y el capitalismo sigue pendiente hasta este siglo XXI, y seguirá pendiente mientras las ideologías nos mantengan separados y no lleguemos a entender que cada una de ellas puede tener algo bueno, así como algo malo. Lo que nos toca es ayudarnos a comprender qué es lo mejor que podemos sacar de ella para el bien de nosotros y las futuras generaciones, en un mundo donde la tolerancia, el respeto al otro y los derechos del individuo, no deban estar separados de la economía, ni del Estado, cuyos fines deben ser la búsqueda de la EUDAIMONÍA.




