Hace una semana conversé con una amiga que es natural de Venezuela, vive allá y puede observar el día a día en un país cercano al Perú, que fue destino para muchos peruanos en las décadas de la segunda mitad del siglo XX, que tiene más petróleo que Dubait y que se está cayendo a pedazos.
Desde que inicié este proyecto, he escrito varios artículos acerca de este problema, pues me parece que es la amenaza más seria de dictadura que afronta América Latina y una dictadura con poder, que puede matar a sus ciudadanos de hambre; pero puede finaciar a un país como Cuba. Contradicciones de un gobierno a cargo de un tipo que no tiene ninguna preparación.
A continuación voy a poner entre comillas el testimonio de esta amiga que me ayudó en la redacción de este artículo y que no publicaré su nombre por seriedad con mi fuente, a menos que ella, personalmente, comente en este espacio. Luego pasaré a comentar cada una de sus declaraciones.
" Hola Manuel. Es una situación muy difícil. Se mantienen focos de protesta con fuerte represión a lo largo de todo nuestro territorio. La escasez aprieta cada vez más, los productos de la cesta básica no llegan con regularidad a los establecimientos y cuando llegan las colas para obtenerlos son inmensas y te quitan al menos medio día obtenerlos, a eso se suma la variabilidad en los precios, ya no sabemos con qué nuevo precio aparecerán los productos. Tenemos un blakout informativo nunca antes visto, la mayoría de la población no está realmente enterada que lo que está pasando en su localidad, pasa en otras partes del país, es muy dificil el flujo de información. Hay mucho nerviosismo en las calles porque uno nunca sabe cuando esta bomba de tiempo en la que estamos parados va a terminar de explotar desconociendo, por supuesto, la magnitud de esas consecuencias... En fin, es muy triste, lo que hoy estamos viviendo en Venezuela... Leopoldo es una gran piedra en el zapato para el régimen de Nicolás Maduro porque tiene liderazgo y fue el que asumió la responsabilidad de convocar la protesta de la ciudadanía en la calle, tal como está establecido en nuestra Constitución venezolana y refrendado por los organismos de Derechos Humanos Internacionales. El régimen lo acusa de las muertes ocurridas en la marcha del Día de la Juventud (12 de febrero), cuando en realidad hay numerosos videos que evidencian que los bandos que estaban armados y dispararon contra los miles de marchantes en las calles ese día, son grupos afectos al gobierno, empezando por los mismos efectivos de la policía científica o de inteligencia, que actuaron junto a los llamados "colectivos" que no son otra cosa que grupos que el gobierno se ha encargado de armar mejor que a la fuerza pública (policías) con armas de gran potencia militar y que son los que han tenido amedrentada a la gente que sale a ejercer su legitimo derecho a la protesta. Leopoldo López es en este momento un preso político que enfrenta cargos absurdos en Tribunales Militares cuando él es un civil....No te imaginas..... Uno se siente impotente, ante tanta mentira y manipulación por parte del gobierno y ante tanto poder de fuego contra una población civil cuyas únicas armas son las pancartas, las ideas, y en muchas ocasiones, cuando son atacados con bombas y perdigones, piedras y palos... Sientes desesperación cuando, ante tantas evidencias y pruebas, del atropello de un régimen contra los derechos humanos de la ciudadanía, nuestros pueblos hermanos, simplemente voltean la cara para no mirar y así no perder su abultado cheque... Y lo peor es el deterioro de la sociedad, porque, no podemos obviar que esta gente, sea por lo que sea, aún tiene sus seguidores que son ciegos y sordos, y uno no logra entender el por qué. No sé en realidad cuál será el giro que tomará nuestra historia en Venezuela, pero lo que si te puedo asegurar es que aquí está instaurada una dictadura y cada día nuestra calidad de vida decrece, simplemente sobrevivimos día a día..."
Para las personas que terminaron de leer este testimonio, probablemente se habrán sentido congelados al igual que yo cuando lo leí. Vamos a analizar algunas partes de este testimonio: En primer lugar, hay una protesta masiva por la falta de alimentos; sin embargo, un grupo de ciudadanos no protestan y se sienten bien porque reciben un cheque de subvención del gobierno, es decir, tenemos un gobierno asistencialista que puede comprar conciencias de personas con pocos recursos y que pueden vender su libertad y su derecho a buscar un país mejor por un cheque de asistencia.
El problema que tiene toda revolución lo describe de manera clara y directa Decio Freitas en su obra "La revolución de las clases infames", libro que revisaremos en un posterior artículo. En esta obra, el autor brasileño nos describe a través de la revolución de los cabanos en Brasil cómo el pueblo puede derrocar a un dictador y sacarlo del poder, pero no puede llevarlo de manera colectiva, es decir, el pueblo puede llegar a la revolución, pero no puede gobernar en conjunto, sino que necesita una representatividad, y esa representatividad es la que llega a la corrupción. La esperanza es no llegar a eso y tener políticos ejemplares como José Mujica.
Menciona las palabras y los carteles como sus únicas armas y esas son efectivamente las armas de los que buscamos un mundo mejor, pero desde la cultura de paz; no desde una lucha armada que solo lleva a la destrucción de la sociedad. Esto nos lleva a pensar que es una guerra en la que incluso los militares están en contra de los ciudadanos a los que suponemos deben defender por fidelidad a un dictador.
Lo segundo es un dato acerca de Leopoldo López. Organizador de una marcha pacífica, hombre preparado en política y ciudadano ilustre. Hubiera sido muy interesante ver una campaña en Venezuela donde se enfrentaran Henrique Capriles y Leopoldo López, dos hombres educados en la clase política desde muy jóvenes a comparación del títere de Hugo Chávez llamado Nocolás Maduro. Leopoldo López se entrega y se encuentra encarcelado. Para muchos un error, pues desde la cárcel no puede hacer gran cosa por su país, pero yo veo a un ciudadano volviéndose mártir gracias a un gobierno opresor.
El Perú pasó por una época similar de falta de alimentos en la canasta durante el primer gobierno del APRA y una dictadura insoportable con el gobierdo de Fujimori, pero ambas cosas a la vez yo no lo he vivido en mi país; aunque probablemmente tengp compatriotas que sí. Imagino lo duro que debe ser para Venezuela. Esta situación no creo poder ser sostenida por el gobierno durante mucho tiempo más. En algún momento, Nicolás Maduro tendrá que ceder y ocurrirá lo que hace todo dictador antes de dejar el poder: negociar las condiciones para salir con dinero y seguro en un país donde pueda vivir. Será desgraciadamente el precio que tendrá que pagar el pueblo de Venezuela para deshacerse de esa lacra. Es una pena y espero que no sea así, pero la historia de América Latina nos demuestra así las cosas.
Ojalá no tengamos que esperar más muertes en Venezuela para que el pueblo y el mundo se den cuenta que es una situación grave y podamos trabajar por una América Latina más unida como la soñaron los libertadores.


